Sábado, 3 de junio de 2006
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CICLISMO
Koldo Gil concedió a Aarón Villegas el regalo de su vida
El líder no quiso ganar la etapa en Gatzaga y premió el trabajo del corredor de Orbea, que estuvo 00 kilómetros escapado y logró un gran triunfo Euskaltel tuvo que tumbar una escapada de cincuenta corredores
Koldo Gil concedió a Aarón Villegas el regalo de su vida
Villegas levanta el brazo al cruzar la meta. Junto a él, el líder de la prueba, Koldo Gil, que le dejó ganar. [UNCITI/MD]
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GATZAGA. DV. Etapas como la de ayer permiten que el ciclismo sobreviva. Este deporte, como el boxeo, procede del pueblo, de gente que tiene que abrirse camino en la vida a codazos, a golpes, como sea, para poder estar en la jungla en que se está convirtiendo el mundo.

Aarón Villegas no sólo ganó por el detalle del líder Koldo Gil, que le engrandece como persona, de esperarle para no pasarle por encima cuando quedaban 150 metros para finalizar la etapa. Venció porque tiene hambre de ser profesional, de escalar puestos en el escalafón de la bicicleta, de hacerse un hueco en este deporte.

Contra esos sentimientos, esas necesidades, no podrá nunca nadie. No hay fuerza que detenga a quien sabe que su futuro pasa por dejarse ver en las pocas ocasiones en las que puede correr con los mejores.

Villegas, un chaval nacido en Torrelavega, cumple 26 años este mes. Le dio a Orbea el mejor triunfo que ha logrado el equipo en los dos años que tiene de vida. El corredor cántabro lleva encima un largo periplo en el campo aficionado.

Villegas estuvo 100 kilómetros escapado. La víspera se pegó otra panzada fugado y, según su director, Jon Odriozola, «es un corredor que necesita muchos kilómetros para empezar a funcionar. Es un diesel, es decir, le cuesta entrar en calor, pero es un ciclista ideal para tres semanas de carrera».

La etapa resultó una maravilla en todo su desarrollo, algo espectacular. Nos quedará siempre el final, cuando a falta de dos kilómetros para la meta, una pared para llegar a Gatzaga, saltó Koldo Gil del grupo principal.

Aarón Villegas había soportado todo. Primero, una escapada de 50 ciclistas que estuvo a punto dejar la carrera patas arriba. Luego se acopló a otro pequeño grupo en el que iban Aitor Osa, Jon Bru y Jose Antonio Pecharromán. Más tarde se quedó solo.

Desde su 1,86 de estatura, Villegas veía cómo su diferencia menguaba. Se le escapaban los segundos, una oportunidad que a lo mejor nunca vuelve a pasar por su puerta. A 14 kilómetros de la llegada tenía 2:39 sobre el grupo del líder. Cuando quedaban 5 kilómetros, esa renta descendía a 1:23.

Saunier Duval puso su equipo a trabajar. ¿Quería ganar Koldo Gil en el alto? El líder nos dijo que «me interesaba arañar segundos de cara a la general». Le cogió a 150 metros y le dijo a Aarón «venga chaval, que ganas».

Detalle que engrandece

El corredor de Torrelavega, recriado en Moraira (Alicante), llevaba encima una paliza terrible. Koldo Gil tuvo que esperarle. Habló con Joxean Fernández Matxin a través del pinganillo. Preguntó qué hacía. «Déjale ganar», le dijeron. Y siguió mirando hacia atrás.

Un triunfo de etapa más le hubiera servido a Koldo Gil para aumentar su palmarés. Dejar ganar a un ciclista de una formación continental le hará ser recordado como un líder que sabe lo que hay que sufrir para llegar a la cumbre, igual que hizo Laurent Jalabert en Sierra Nevada, en la Vuelta a España de 1995.

El entonces corredor de la Once alcanzó al alemán Bernd Dietz, y le esperó. Era, como Villegas ayer, un ciclista tocado, roto, hundido por el esfuerzo. Dietz ganó en la montaña granadina.

La etapa tuvo muchas más cosas, como esa escapada de 50 corredores que se formó a 90 kilómetros de la meta. Saunier Duval no quiso trabajar. «El día anterior nos dimos una paliza. Yo no voy a llevar a nadie en carroza hasta la contrarreloj. El que quiera tener opciones, que trabaje» señalaba Matxin, director de Saunier.

La indirecta iba dirigida a Euskaltel-Euskadi. Ese tropel de gente llegaría a tener 5:05 de ventaja. Aarón Villegas y José Antonio Pecharromán estaban a 17 segundos en la clasificación general. La formación vasca tuvo que triturar a todo su equipo para anular la escapada.

Saunier Duval se desentendió. Euskaltel estaba obligado a trabajar en su casa y lo hizo. Formaciones como Kaiku, Comunidad Valenciana y Orbea tenían mayoría de ciclistas. Villegas estaba entre ellos.

La situación acabaría por arreglarse. Las diferencias disminuyeron. Euskaltel dejó a sus dos mejores corredores en el grupo principal. Koldo Gil no dio ninguna opción a David Herrero y Haimar Zubeldia. Al primero le tiene a 44 segundos en la general. El segundo está a 1:07.

Es una renta que administrará con sabiduría en los 21 kilómetros contrarreloj de Salvatierra. En cualquier caso, siempre le quedará la llegada a la Virgen de Arrate de mañana.

Peio Arreitunandia y Amets Txurruka pudieron estar con los mejores en los momentos críticos de la etapa.



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