J. Dorronsoro escribe esta carta dirigida al responsable de la Guardia Municipal de San Sebastián: «Me considero una persona ante todo con educación y como tal me gusta que me traten correspondiéndome, cosa que en algunos agentes de la Guardia Municipal detecto, desde hace ya algún tiempo, cierta carencia. Me remito a un hecho sucedido el pasado día 22. Reconozco que iba circulando ilegalmente o erróneamente por una calle peatonal del centro de la ciudad, a velocidad muy muy moderada y con gran respeto hacía los peatones, cuando veo que el agente 1052 se dirige hacía mi. Cuando llego a su altura me da el alto y me dice: La próxima vez te vas por tal calle, ¿vale? Con cierto tono en el que denoté que desde un principio, quería hacer notar su autoridad, lo cual veo correcto. A tal aclaración yo le respondí: Buenas tardes lo primero, tienes razón, a lo que él con una actitud chulesca, desafiante y amenazante, para mi forma de ver las cosas, desproporcionada, me contesto: esta bien entonces lo que quieres es que directamente pase a pedirte los papeles y te multe. Yo lógicamente no quería eso sino que, lo primero me hubiera dicho, por ejemplo: Buenas tardes, circulas incorrectamente y que sepas que para la próxima vez cojas otro camino, o un simple buenas tardes, creo que no pido trato de gala, pido algo básico que a algunos nos lo enseñan desde parvulario. Reclamo como contribuyente y ciudadano de esta mi ciudad, esos agentes que al fin y al cabo todos pagamos con nuestros impuestos, nos traten con cierta educación, que por los hechos me remito el agente 1052, no me los demostró».