Viernes, 2 de junio de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
TRIBUNA ABIERTA
Al señor Ezeizabarrena
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Nada más concluir el último y «lamentable» Pleno municipal, pensé enviarle una carta para mostrarle mi decepción por su particular puesta en escena como portavoz, introduciendo en el orden del día cuestiones al margen de la gestión municipal, en este caso, con una Declaración para derogar nada más ni nada menos que la Ley de Partidos.

Permítame que se lo diga así de claro: se equivoca, señor Ezeizabarrena. Los donostiarras queremos que nuestro Ayuntamiento resuelva nuestros problemas, que ofrezcamos soluciones, y no que en un foro absolutamente inapropiado, como el Pleno Municipal, se debata un asunto de semejante envergadura y sobre el que no tenemos competencias.

Le reconozco que me hubiera gustado decirle todo lo que pensaba sobre su propuesta -una extraña maniobra para hacer méritos frente a no sé quién-, entre otras cuestiones porque estoy convencida de que usted invierte los términos e, injustísimamente, nos achaca a los demócratas la conculcación de derechos fundamentales a quienes no respetan ni el más elemental de los derechos: el de la vida. Pero ésta es otra cuestión, sobre la que, insisto, me hubiera encantado debatir con usted, porque entre otras cosas me da la sensación de que ha vivido muchos años fuera de nuestra ciudad y, por tanto, se ha perdido demasiados ultrajes.

Le hubiera agradecido, como así se lo hice ver durante aquellos momentos tan esperpénticos en los que se debatía la oportunidad o no de su Declaración, que usted mismo, viendo la presión que estaban ejerciendo los partidarios de la ilegalizada Batasuna, fuera responsable y retirara el punto, porque, le repito, ni era una cuestión municipal, ni se daban las mejores condiciones para debatir con tranquilidad y sosiego un asunto así. El caso es que, señor Ezeizabarrena, usted declinó esta invitación y, como saben, la cuestión desembocó en un despropósito sin precedentes y alarmante por parte del equipo de Gobierno, al que no le interesaba políticamente dejar clara su postura sobre la Ley de Partidos. Ellos sabrán por qué.

No me gustó la maniobra del equipo de Gobierno de Elorza de dar un carpetazo al debate por las bravas, porque es sembrar un precedente perverso en el Reglamento Municipal, y por eso declinamos el tratamiento de los puntos del orden del día.

Pero no nos podemos quedar ahí. Los políticos, los empleados de los ciudadanos, debemos ofrecer soluciones a los ciudadanos. Y ahí es donde usted se equivocó, señor Ezeizabarrena. Podría haber seguido la estela del señor Sudupe y apostar conjuntamente por el cambio en la gestión de Gobierno de nuestra ciudad. Tenemos demasiados retos entre manos (dotar a San Sebastián de las infraestructuras necesarias para volver a ser un referente) como para que usted introduzca otros elementos que perturban y distraen la verdadera necesidad de un impulso para nuestra ciudad. Los populares, nos quedamos solos en la referencia del cambio en nuestra ciudad.



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