MADRID. El cardenal y arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, manifestó ayer que la aportación de la Iglesia para contribuir a un proceso de paz que culmine con el fin del terrorismo debe estar basada en la «aplicación del Evangelio» y, en este escenario, no puede soslayarse el 'perdón' para conseguir la reconciliación. Este sacramento, por tanto, constituye la piedra angular en la que debe descansar el proceso de paz, «que no terminará bien si no se cumplen sus cuatro dimensiones esenciales: arrepentimiento, propósito de enmienda, confesión y reparación».
Rouco estimó que la renovación de los estatutos de autonomía emprendida por el Gobierno socialista, que desde sectores críticos se interpreta como un método para crear una nueva arquitectura constitucional, es un «proceso preocupante», ya que, a su entender, «afecta al principio de solidaridad que siempre se ha respetado en España a lo largo de muchos siglos».
El anterior presidente de la Conferencia Episcopal dijo que este proceso puede afectar a la garantía de los derechos fundamentales que reconoce la Constitución y que, por tanto, «tiene y debe de preocupar a los ciudadanos y a toda la sociedad, no sólo pragmáticamente, sino porque la conciencia moral y ética también juegan un papel importante».
Rouco expresó su temor a que la revisión de los estatutos «roce con la vigencia de aspectos esenciales de la Constitución española y signifique la preparación de un instrumentario para su aplicación en las distintas comunidades autónomas». COLPISA