Viernes, 2 de junio de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
ALTO EL FUEGO DE ETA
Zapatero avala el diálogo del PSE con Batasuna y el PP da por roto su apoyo al Gobierno
El presidente dice que el PSE pedirá a la coalición que condene la violencia Los populares 'volverán' al momento anterior al anuncio de alto el fuego
MADRID. José Luis Rodríguez Zapatero aclaró ayer que el PSE-EE sólo se reunirá con Batasuna para exigirle que condene el terrorismo y no para abrir un diálogo político. Poco después de que el líder de la oposición amenazara con romper con el Gobierno, el jefe del Ejecutivo compareció de improviso para matizar las declaraciones que realizó el miércoles durante el debate sobre el estado de la nación y pedir al PP «sosiego, comprensión y apoyo». Fue una petición que los populares no atendieron, hasta el punto de que ya dan por roto su compromiso con el Gobierno de avanzar juntos en el proceso de paz.

«Primero la paz y luego la política. La teoría de ver la paz va a ser una tarea que nos lleve tiempo. Eso no va a impedir que el diálogo político empiece, pero va a condicionar las expectativas para ese diálogo». Con esta confusa afirmación, el presidente dio a entender en el debate del miércoles que no será necesario que ETA renuncie al terrorismo para empezar a dialogar con Batasuna.

Ante el revuelo organizado, la Secretaría de Estado de Comunicación se vio obligada a convocar una comparecencia urgente para que Rodríguez Zapatero pudiera explicarse. En el Congreso, tildó ayer de «insólitas» las interpretaciones de sus palabras, negó que haya antepuesto el diálogo con la formación ilegal al final de ETA y destacó que la reunión entre el PSE y Batasuna no se puede considerar «diálogo político ni negociación de ningún tipo». «En todo momento he afirmado que la paz está separada de la política y que el objetivo del diálogo con ETA es el fin de la violencia. Eso es lo que he dicho en muchas ocasiones y eso es lo que dije ayer (por el miércoles). Primero la paz y luego la política», recalcó.

«Reglas del juego»

Rodríguez Zapatero mantuvo, no obstante, su apoyo a las conversaciones entre el PSE y Batasuna y negó que se trate de la apertura de un «diálogo político» formal. Defendió que su objetivo único es instar a los representantes de la izquierda abertzale a que acepten las reglas del juego, respeten la legalidad y rechacen la violencia.

El momento elegido por el PSE para anunciar sus contactos con Batasuna no es casual. En las últimas semanas habían recibido múltiples mensajes del partido ilegalizado sobre la necesidad de un gesto «amistoso» que equilibrase ante sus bases «el acoso» de los jueces a sus dirigentes. El PSE, informaron fuentes gubernamentales, trasladó la situación a La Moncloa y recibió luz verde. El Gobierno precisó a los socialistas vascos que los contactos se tenían que limitar a explorar las fórmulas para que Batasuna se convierta en una formación legal y nada más.

Fuentes gubernamentales explicaron que con el paso dado se oficializa una relación que nunca se había extinguido, incluso en los últimos años de ilegalización. El objetivo ahora es, según el análisis gubernamental, que este verano Batasuna presente unos nuevos estatutos con el mismo nombre u otro para su legalización ya que la vía del Tribunal Supremo -la instancia que dictó la proscripción- está descartada por su complejidad.

«Cantamañanas»

Además de aclarar sus palabras, Zapatero trató de calmar los ánimos del líder de la oposición, a quien pidió «meditación, reflexión y perspectiva». Pero no lo logró, a juzgar por las palabras de Rajoy tras conocer estas declaraciones. El líder del PP demostró su tremendo enfado con el presidente en un breve comentario informal a los periodistas durante la inauguración del nuevo edificio del Congreso: «Yo no he cambiado de posición», alegó cuando fue preguntado por su desmarque del Gobierno, «sólo un cantamañanas cambia de posición», espetó.

Estas palabras resumen una decisión que ya estaba tomada, la de romper la relación con el Gobierno. «Traspasó las 'líneas rojas' del apoyo que el PP dio al Gobierno», denunció Rajoy a primera hora de la mañana de ayer. En consecuencia, en una entrevista a la Cope dijo que, si se produce el encuentro del PSE con Batasuna, se considera «liberado» del respaldo que ofreció al jefe del Gobierno el 24 de marzo cuando se reunieron en La Moncloa.

Aunque en sus declaraciones condicionó la ruptura a la confirmación de la conversación entre PSE y Batasuna, miembros destacados de la dirección popular confirmaron más tarde que dan por roto el compromiso con Rodríguez Zapatero, a quien acusan de haber «roto las reglas del juego».

«Voy a denunciar políticamente la actitud del Gobierno, en las Cortes diré que no puedo estar de acuerdo y volveré al ejercicio de la oposición», anunció Rajoy. Regresar al momento anterior al 22 de marzo supone que el PP va a utilizar La cuestión terrorista en el Parlamento para controlar al Ejecutivo. Como primera medida, el Grupo Popular presentó a última hora de la tarde de ayer en el Congreso una propuesta de resolución que recoge las 'líneas rojas' que, en su opinión, deberían enmarcar la actuación del Gobierno para no pagar precio político a ETA, garantizar el funcionamiento del Estado de Derecho, asegurar el futuro de Navarra y respetar a las víctimas.

Otra de las consecuencias de esta ruptura será que el PP se sumará a la manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo para el próximo día 10. Era una decisión que estaba en debate en el seno de la cúpula popular, pero que Rajoy zanjó ayer al confirmar su presencia en la marcha.

Por su parte, la presidenta del PP vasco, María San Gil aseguró que su partido «no está dispuesto a soportar la afrenta y la humillación a la democracia y al conjunto de la sociedad» que a su juicio supone el anuncio de conversaciones con Batasuna. COLPISA



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