Cuentan que Ramón Rubial, prohibidas las lecturas durante su tiempo de cautiverio, bebía conocimiento leyendo el diccionario, de ahí su exquisito y certero uso de la lengua. Algo de lo que evidentemente adolece Arnaldo Otegi cuando niega a las víctimas del terrorismo capacidad de raciocinio porque, según él, el dolor nubla la razón. El D.R.A.E., en su 3ª acepción, define raciocinio como «argumento o discurso» y su verbo correspondiente como «usar la razón para conocer y juzgar». Luego no me negarán que las víctimas del terrorismo están más que sobradas de razones y argumentos para conocer, juzgar y elaborar un discurso relativo a la «cosa». Y puedo dar fe de que Jesús Mª Pedrosa Urquiza, concejal del PP, conocía y utilizaba a la perfección ambas definiciones, al contrario de quienes le asesinaron cobardemente en las calles de Durango hará 6 años el próximo domingo 4 de junio. Y estaría orgulloso de sus tres joyas, porque siguen la estela de dignidad y honradez de su esposo y padre. No sé lo que pensaría de una sonriente Jone Goirizelaia recogiendo un premio que indudablemente debiera haber tenido mejor receptor y rodeada de actores y florecillas blancas. Y es que a algunos les pierde el espíritu campestre.