Miércoles, 31 de mayo de 2006
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Politica
«El día más negro»
El pueblo de Sangüesa recordó de manera íntima el tercer aniversario del último atentado mortal de ETA
«El día más negro»
El delegado del Gobierno en Navarra, Vicente Ripa, deposita un ramo de flores. [VILLAR LÓPEZ / EFE]
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SANGÜESA. Con una ofrenda floral del Ayuntamiento, la localidad navarra de Sangüesa inició los actos con los que conmemoró ayer el tercer aniversario de la muerte de los policías nacionales Julián Embid Luna y Bonifacio Martín Hernández, en lo que es el último atentado mortal de ETA hasta la declaración del alto el fuego permanente del pasado 22 de marzo.

Aquel 30 de mayo de 2003, sobre las 12.25 horas, una bomba lapa con unos dos o tres kilos de explosivo explotaba en los bajos de un Citroën CX perteneciente al Cuerpo Nacional de Policía, en el que viajaban tres agentes: Julián Embid Luna, de 53 años, natural de Sabiñánigo (Zaragoza); Bonifacio Martín Hernández, de 56 años, nacido en Sanchorreja (Ávila), y Ramón Rodríguez Fernández, de 44 años y natural de Granada. Los tres agentes formaban parte de un equipo de renovación del DNI que había acudido a Sangüesa para facilitar este trámite a los vecinos.

La explosión costó la vida a Julián Embid y Bonifacio Martín, mientras que Ramón Rodríguez resultó herido grave con una contusión pulmonar y lesiones múltiples, y un vecino de Sangüesa , Carlos Gallo, de 37 años, empleado de Telefónica, fue alcanzado también por la onda expansiva y sufrió heridas en una pierna.

Para conmemorar el tercer aniversario del atentado, el alcalde de Sangüesa , el socialista José Luis Lorenzo, depositó un ramo de flores en el monolito que se erige en el punto en el que tuvo lugar la explosión, en un acto que quiso mantener en la intimidad, en la misma línea que el deseo expresado por la familia de no asistir a estos actos y recordar la fecha de forma privada.

Por la tarde, el delegado del Gobierno en Navarra, Vicente Ripa, recordó con otra ofrenda floral a los policías asesinados y expresó su solidaridad «con mayor intensidad si cabe» con sus familias «porque ellas afrontan el drama personal añadido de haber sido las últimas víctimas de ETA».

El delegado, quien estuvo acompañado de una representación del Cuerpo Nacional de Policía encabezada por el jefe superior, José Luis Gago, recordó a Julián Embid y Bonifacio Martín como «servidores públicos con mayúsculas porque se ocupaban de acercar el DNI a los ciudadanos, de facilitar su acceso a la Administración, cuando fueron vilmente asesinados por ETA».

Tiempo de mesura

Además de transmitir su solidaridad a todas las víctimas del terrorismo, Ripa precisó que desde su institución se trabaja para que ETA «no deje ninguna viuda o viudo más, ningún huérfano o huérfana más», porque, subrayó, «es lo que nos piden los ciudadanos». Hizo además especial hincapié en que «es el momento de la unidad para acabar con ETA», en referencia a las palabras pronunciadas ayer en el Congreso por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y añadió al mismo tiempo que «es el momento de la mesura y sobre todo de la responsabilidad».

Posteriormente, en la iglesia de Santiago se celebró una misa en memoria de las víctimas de un atentado que, en palabras del alcalde José Luis Lorenzo, quien fue la primera persona en asistir a las víctimas tras la explosión de la bomba, transformó esa jornada en «el día más negro de la historia» de Sangüesa . AGENCIAS



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