Me gustaría rebatir el planteamiento del señor Justo Martín Alonso en su carta «Alma o autoconciencia». Es cierto que no existen pruebas científicas acerca de los patrones de conducta que puedan inducir los genes. No es menos cierto que tampoco existen pruebas acerca de la existencia de un alma, espíritu o conciencia, ente intangible y creado por acción externa. Sin embargo, aun sin poder probar un planteamiento científico, éste puede ser reforzado con evidencias demostradas.
Existen pruebas fósiles de que especies anteriores al Homo Sapiens en su línea evolutiva desarrollaron conductas artísticas, del mismo modo que desarrollaron su capacidad inventiva para adaptarse al medio de una manera con la que poder aumentar sus posibilidades de supervivencia. Por lo tanto y teniendo en cuenta la escala temporal en que estudiamos la evolución, podemos afirmar que no existe un salto cualitativo de extraordinarias magnitudes en el proceso evolutivo del hombre. Más bien se debe a un proceso largo y progresivo. Conocemos igualmente la incidencia de la selección natural en el proceso evolutivo. De ahí que defienda la posibilidad de que los genes, en un intento por sobrevivir, configuren patrones de conducta básicos que serán completados por interacción con el medio. Las tesis defendidas por los evolucionistas poseen una base científica sólida y demostrable, no así los planteamientos de la Antropología filosófica, cimentados sobre la fe y las creencias en acciones externas no demostrables.