Así denomina el Gobierno una serie de medidas para frenar la inmigración ilegal desde el continente africano, a la vez que requiere la ayuda de Europa. Ya se miden por récords los llegados a las Islas Canarias en un día: la cifra se encuentra situada por ahora en 647 personas (claro está que los localizados, ¿cuántos llegarán sin contabilizar?). Se trata de apoyo logístico, que consiste en medios marítimos y terrestres, para controlar las embarcaciones, y por otro lado más ayuda humanitaria desde Europa, así como la cooperación diplomática. Sin embargo el problema sigue ahí. Hay un problema de fondo y es el desequilibrio socioeconómico que se da entre un continente y otro. Mientras un mundo apuesta por la globalización, se olvida de que estos países, y sus habitantes, también tienen derecho a la globalización, industrialización y al reparto adecuado de los bienes. Ese consabido dicho de «darles una caña y enseñarles a pescar» nos resultaría mucho más efectivo y más económico. Desde luego sería más beneficioso para ellos establecer con estas ayudas a empresas, o fuentes de financiación, y de generar trabajo en sus países. Ayudaríamos a todos, no solo a los que sufren el calvario de la travesía. Ese sí que sería un verdadero Plan para África, porque lo sería también para los africanos.