Cuando una palabra no es bien aceptada, se cambia por otra y esa nueva expresión es un eufemismo que evita referirnos a aquella idea que nos desagrada por ser demasiado sincera, incómoda o molesta. El lobby pro-incinerador en Gipuzkoa y aquellos que proyectan una incineradora en la casa del vecino no quieren llamarla por su nombre. Empezaron en Txingudi llamándola «Estación de Tratamiento de residuos sólidos urbanos» y así ningún vecino pudo presentar alegaciones. Después, durante un tiempo estuvo de moda el eufemismo «Planta de Valorización Energética», pero la Unión Europea define claramente que incinerar es eliminar y no es correcto utilizar el término valorización que se refiere al reciclado. Lo último es que en el folleto de propaganda que cada fin de semana lanzan las mancomunidades contra Odón Elorza exigen una ubicación para una «Planta de Recuperación Energética». Y tal es el grado de sofisticación que no sabemos si quieren una incineradora o más bien otra de las alternativas propuesta por ese alcalde. Eso sí, siendo todo tan formidable, entre plantas, tratamientos, estaciones y recuperaciones de energía, no sé cómo no proponen una en cada pueblo junto al frontón. Ya nos lo aclararán y así de paso vamos buscando eufemismos para tóxicos, cáncer, enfermedad y desprecio a la voluntad ciudadana.