Dicen los optimistas expertos que las largas declaraciones que hizo ETA a Gara eran para consumo interno, es decir, que no hay que hacerles mucho caso, a pesar de lo claras y tremendas que eran. Pero como uno no se fía de tanto experto, creo que sí hay que prestarles su debida atención, porque es lo que están sembrando, en este preciso momento, en la base del radicalismo abertzale. Nefasta pedagogía que no nos va a llevar a nada bueno. ¿No decían que, dadas las circunstancias de la política internacional, había asumido ETA su desaparición? Me pregunto si la famosa «oportunidad histórica» va a servir sólo para hacer lo del Gatopardo de Lampedusa: cambiar algo, para que todo siga igual. Eso sí, obligados por la fuerte presión policial y judicial, y por la necesaria presencia en la política institucional de la nueva marca de HB. Lo que me extraña es que no guarden ni las apariencias. ¿Tanta es la presión de los más duros?