Miércoles, 31 de mayo de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
CAMPAÑA DE LA ANCHOA
La flota francesa, a por la anchoa
Mañana, 1 de junio, la flota vascofrancesa inicia la campaña de la anchoa en el Golfo de Vizcaya ante el recelo y el malestar de sus colegas de la cornisa cantábrica
Varios pescadores vascofranceses charlan ante una pareja de barcos arrastreros amarrados en el puerto de Hendaya. [MIKEL FRAILE]
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BAYONA. DV. Con el mar de fondo, y nunca mejor dicho, del fuerte malestar de sus colegas vascos de la flota de bajura y del resto de la cornisa cantábrica por la escasez de capturas, por lo que piden el cierre inmediato del caladero, la flota pelágica francesa se hará a la mar esta noche o mañana a primera hora, para iniciar su campaña de la anchoa en el Golfo de Vizcaya. A partir del 1 de junio es su turno. Apenas seis embarcaciones arrastreras partirán del puerto de San Juan de Luz, en parejas, ya que para el arrastre de las redes son necesarios dos pesqueros faenando conjuntamente.

Por el contrario, los cuatro pelágicos del puerto de Hendaya han renunciado este año a la costera de la anchoa. Los pobres resultados obtenidos por los bolincheros tradicionales durante los meses anteriores (apenas han desembarcado dos toneladas de anchoa en el puerto de San Juan de Luz) les han desanimado a emprender la campaña y desconfían que la de este año sea mejor que la de 2005.

Franck Ancel es patrón del pesquero L'Epaulard, con base en Hendaya. La crisis de la anchoa le ha tocado de lleno, al igual que a sus otros tres colegas de este puerto, y los cuatro han decidido buscar otras alternativas y reconvertir sus actividades profesionales al margen del mundo de la pesca, esperando que llegue la temporada del atún el próximo mes de julio.

Ancel comenta que este año, al igual que el año pasado, se dedicarán a hacer salidas al mar con grupos. En esta ocasión, han sido requeridos por las escuelas de pesca, y dedicarán el mes de junio a salir al mar con los alumnos de las mismas. «Se trata de reciclarse o morir», afirma con la mirada puesta en el horizonte.

No obstante, no quieren abandonar del todo la actividad pesquera y en julio volverán a echar las redes en busca de túnidos. Es la esperanza que comparten con sus colegas de la flota de bajura del Cantábrico, para conseguir capturas que hagan rentable una actividad que no atraviesa por sus mejores momentos.

Desconfían de Azti

Entre tanto, en el puerto de San Juan de Luz, el Azkena junto al Fabien-Tita, el Donibane junto al Bougainville y el Elcano junto a La Perouse, han puesto a punto barcos y redes para retomar la campaña que el pasado año tuvieron que abandonar por el cierre de la pesquería de la anchoa. Los arrantzales artesanales del puerto miran con recelo a sus compañeros e insisten en que no hay anchoa, y que de hecho ellos apenas han conseguido 2.000 kilos.

La cota de anchoa asignada a la flota francesa es de 500 toneladas, y los pelágicos están dispuestos a conseguirlas con sus artes, convencidos de que el alarmante informe hecho público por el instituto vasco Azti el pasado viernes -recomendaba el cierre del caladero ya- no es creíble. De hecho, Ifremer, el Instituto Francés de Investigaciones para la Explotación Marina, está llevando a cabo su propio estudio y los resultados no estarán disponibles, al menos, hasta mediados de junio. En espera de dichos resultados, los arrantzales pelágicos vascofranceses se harán a la mar con el resto de la flota gala de altura.

Por su parte, representantes de los bolincheros de San Juan de Luz, se reunirán hoy con científicos marinos para proponerles que estudien la especie de anchoa blanca existente en las costas y en los estuarios. Los arrantzales lucenses insisten en que se trata de una especie diferente, menor que la tradicional anchoa azul. Si los científicos confirmaran la diferencia entre ambas especies, los pescadores vascofranceses creen que esto ampliaría sus posibilidades de capturas.

En las últimas semanas, los arrantzales de la costa vascofrancesa han llevado a cabo varias protestas ante las instituciones marinas, para reclamar las ayudas que les debe el Estado francés por el cierre de la pesquería de la anchoa del pasado año, ayudas que ascienden a 600.000. Igualmente, consideran que la legislación europea en materia de pesca no es adecuada para ellos, ya que se ha pasado de medir las capturas en kilos a medirlas en centímetros, lo que conlleva una pérdida de tiempo y de capturas.



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