SAN SEBASTIÁN. DV. «¿Nos vamos a Italia a presentar nuestro primer corto!». Desbordados por la emoción, Haritz García, Rafa Benítez, María Ángeles Fernández, Miguel Ubillos y Mikel Fiz celebran su triunfo cinematográfico. Estos chicos con discapacidad intelectual no son profesionales del cine, pero sí se han convertido en protagonistas de la gran pantalla. De la mano del club de tiempo libre de Atzegi en Irun, han demostrado una vez más que son capaces de todo, incluso, de adentrarse en el séptimo arte. Junto a compañeros de la asociación y de otras entidades también dedicadas a la integración de las personas con discapacidad intelectual, han participado en el primer concurso de cortometrajes de Atzegi. En su caso, presentaron un trabajo titulado Portal 12-5º izquierdo, que recibió el primer premio del certamen. «El premio no nos importa tanto como la alegría de haber terminado la peli», exclamaron los vencedores al recoger el galardón hace unas semanas.
A diferencia de otros concursos, lo importante en este certamen sí es participar. Según explica Aloña Agirre, asistente social de Atzegi, «el concurso de cortos nació fruto de la casualidad». La idea surgió cuando uno de los socios conoció a un participante del festival Cinema Nuovo, un concurso de cortos protagonizados por personas con discapacidad intelectual, que se celebra cada dos años en Gongorzola (Italia). Precisamente, el primer premio del concurso guipuzcoano consiste en un viaje a la ciudad italiana y en la presentación del trabajo ganador en su festival.
El corto ganador cuenta la historia de una pareja, interpretada por María Ángeles Fernández y Haritz García, que es constantemente molestada por un vecino, cuyo papel estuvo a cargo de Rafa Benítez. Todos ellos son discapacitados intelectuales. «La trama fue compuesta en su totalidad por los chavales. Dejamos que ellos propusieran una tormenta de ideas y que fueran decidiendo lo que querían hacer», recuerda Idurre Portabales, coordinadora del cortometraje ganador, junto a Pello Gutiérrez.
Pese a los buenos resultados conseguidos, el trabajo no fue todo lo fácil que se preveía. «Al principio los chicos no se creían capaces de actuar en un cortometraje. Los monitores tuvimos que animarles y motivarles para que prosiguieran. Creo que ése fue el trabajo más duro, el infundirles confianza en sí mismos, pero a la vez, fue el más gratificante, pues, finalmente, los chicos demostraron a ellos y al mundo que sí son capaces», asegura Idurre.
«Ser protagonistas»
Ese, precisamente, es el objetivo que persigue Atzegi con el lanzamiento de su campaña 2006, Personas capaces (no de todo), que pretende sensibilizar a la sociedad en torno a la integración de las personas con discapacidad intelectual. Aparte de la habitual campaña informativa, en prensa, radio, televisión y marquesinas, han estrenado este primer concurso de cortometrajes, bajo el título Queremos ser Protagonistas.
La primera edición ha sido todo un éxito, a tenor del alto grado de participación.
«Todas las personas, con discapacidad intelectual o no, tenemos habilidades y limitaciones. Todos somos capaces de realizar determinadas cosas, pero también, nos encontramos con dificultades para ejecutar otras. Lo mismo ocurre con el colectivo que padece algún tipo de deficiencia», apunta el coordinador de la campaña, Mitxel Lakunza. «Precisamente, con este certamen queremos demostrar que los discapacitados intelectuales son capaces», añade.
Los otros premiados
En total han participado dieciocho trabajos de temática libre, con un solo requisito: que sus actores fueran personas con discapacidad intelectual. Aparte de los tres premios reseñados, se otorgó una placa de reconocimiento a todos los concursantes y tres galardones más para el mejor actor, la mejor actriz y el mejor montaje. La espada de la cobra voladora, presentado por el Centro Ocupacional Apadis, de Alicante, obtuvo el segundo galardón del certamen. La cinta narra las múltiples peripecias en el rodaje de un corto, con falsos montajes que ilustran la dificultad que tienen las distintas escenas, tanto para locutar una frase como para realizar determinadas acciones, como gritar. El tercer premio fue a parar a Arats taldea de Aretxabaleta por Bidaia baten ametsa. Jokin An-txia, que coordinó el proyecto, explica que el corto compara «la maravilla del carnaval de Venecia con otra pequeña maravilla, el de Aretxabaleta».
Asegura que lo mejor de la experiencia de trabajar con discapacitados intelectuales fue el día que terminaron de grabar el cortometraje. «Fue una noche, como a las tres de la madrugada, cuando le pusimos la guinda al proyecto. Ese momento fue aún más grande que el de recoger el premio. Fue la satisfacción de ver que ellos han sido capaces de algo que no está al alcance de todas las personas».