Según la sentencia del caso, los hechos ocurrieron sobre la 1.20 horas de la madrugada del 11 de julio de 2005 cuando, tras ingerir "drogas tóxicas" en una cantidad que "limitaba sus facultades físicas y psíquicas para la conducción", el acusado tomó su coche y se dirigió hacia Deba por la carretera nacional N-634.
El texto judicial precisa que el procesado conducía "a alta velocidad, dando bandazos e invadiendo el carril del sentido contrario" y "con las luces largas" puestas, momento en el que apareció de frente un coche de la Guardia Civil que circulaba correctamente.
Al ver que el vehículo del procesado les iba a arrollar, los agentes del instituto armado "empezaron a hacer señales luminosas y acústicas para que se desviara", al tiempo que orillaron su propio coche todo lo posible para evitar la colisión, si bien, en el último momento el imputado "dio un volantazo" y evitó el choque.
Persecución
Los guardia civiles comenzaron a perseguir al infractor, al que hicieron señales de parar a las que el conductor no hizo caso y continuó la marcha "dando bandazos".
Finalmente, los policías consiguieron que el fugitivo se detuviera en el mirador de Itziar y bajara del coche, que abandonó con "evidentes síntomas de estar bajo la influencia de algún tipo de droga", ya que "apenas podía abrir la puerta, llevaba los pantalones quitados, presentaba somnolencia, apenas era consciente de lo que le pasaba, se tambaleaba", y "hablaba de un modo lento y acusado".
Los agentes trasladaron al acusado al Hospital de Mendaro, donde se le practicó un análisis de orina en el que dio un resultado positivo a las benzodiacepinas.