Hace algo más de un año, en abril del 2005, se ponía en marcha el primer servicio de microbuses de la Compañía del Tranvía, el que unía las zonas de San Roque y Aldakonea entre sí y con el centro de la ciudad. El pequeño autobús, largamente demandado, sustituía a los conocidos como roque-taxis, vehículos que hacían los recorridos a determinados horarios y a precios convenidos aunque más caros que el bonobús ordinario o social.
También en abril, aunque un año más tarde, comenzaba a funcionar la segunda línea de microbús, la conocida como 37, esta vez para unir la parte baja de Ulía con los Hospitales a través de Gros, el Centro y Amara. Son veinte paradas desde Manteo a Zorroaga y, tal y como ocurrió en San Roque y Aldakonea, la acogida entre los vecinos fue muy buena.
La tercera línea de microbús ha estado teñida de polémica institucional, ya que tanto el Ayuntamiento de Pasaia como la Diputación han considerado invadidas sus competencias. Se trata de la 38, que inició el servicio el mes pasado para dar servicio a cinco zonas de Altza que hasta entonces no contaban con transporte que las uniera. Se trataba de una vieja aspiración del gobierno municipal, que pretendía favorecer las comunicaciones internas del barrio y mejorar sus conexiones con el centro. Trintxerpe, Bidebieta, Herrera, Berra, Eskalantegi, Molinao y Larratxo están ahora conectadas, aunque el microbús no puede llevar viajeros en la calle Azkuene, de titularidad compartida con el ayuntamiento pasaitarra.
Las líneas de verano a Urgull y Ulía completan, de momento, la cobertura de transporte público que se hace con microbuses, idóneos para zonas en las que el acceso es complicado o con pocas expectativas de viajeros.