PAMPLONA. DV. Cuando a las 12.25 horas de hoy las flores adornen el monolito de la plaza Santo Domingo de Sangüesa se cumplirán tres años sin asesinados por ETA, el periodo más largo de la organización terrorista desde 1972. Los policías nacionales Julián Embid Luna y Bonifacio Martín Hernando murieron al explotar una bomba lapa bajo su coche y se convirtieron en los últimos de una lista que engloba a más de 850 personas muertas por la organización terrorista.
La llegada del alto el fuego permanente ha sumido a sus familiares y a la clase política navarra en una mezcla de dolor por los dos agentes fallecidos y esperanza en que sean definitivamente los últimos asesinados. Embid tenía 53 años y era natural de Saviñán (Zaragoza). Martín, de 56 años, había nacido en Sanchorreja (Ávila). Se encargaban del servicio del DNI en los pueblos. Ambos dejaron mujer y dos hijos.
A mediodía, el alcalde de la localidad navarra, el socialista José Luis Lorenzo, que rescató de las llamas a un tercer policía, Ramón Rodríguez, herido grave en el atentado, llevará unas flores en nombre del Ayuntamiento al monolito instalado en el lugar de lo ocurrido. Por encargo del consistorio, se celebrará una misa en la iglesia de Santiago, a las ocho y media, en memoria de Embid y Martín. No está previsto que acudan los familiares de los policías, que probablemente recordarán a los agentes en sus localidades de origen. Según el alcalde de Sangüesa, no quieren «protagonismos ni que se politice el acto».
Acto vespertino
El delegado del Gobierno en Navarra, Vicente Ripa, y el jefe Superior de la Policía Nacional en la Comunidad foral, José Luis Gago, participarán también hoy en Sangüesa en otro acto de homenaje a las dos últimas víctimas mortales de la organización terrorista. Ripa depositará un ramo de flores en el monolito erigido en recuerdo de los dos policías. Estará acompañado por una representación del Cuerpo Nacional de Policía, al que pertenecían Embid y Martín. El homenaje tendrá lugar a las ocho de la tarde. Posteriormente, los participantes en este acto acudirán a la misa convocada por el Ayuntamiento de Sangüesa.
Ripa pidió que todos los pasos que se den en el proceso abierto tras el alto el fuego de ETA «los demos con firmeza, con seguridad, para que sean irreversibles», y que «no seamos ya capaces de volver atrás». El delegado del Gobierno comentó que aquél «fue un hecho totalmente condenable, reprobable; todos los términos se quedan 'huecos'».
Por su parte, el portavoz del Gobierno de Navarra, Alberto Catalán (UPN), aseguró ayer que «el reconocimiento y el homenaje debe ser permanente hacia las víctimas del terrorismo», y quiso transmitir todo su «recuerdo y cariño» a las familias.
Mientras, el delegado de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) en Navarra, Salvador Ulayar, recordó el 30 de mayo de 2003 como «una fecha muy triste, como todas las fechas de atentados terroristas». Salvador Ulayar, hijo de Jesús Ulayar, ex alcalde de Etxarri-Aranatz asesinado por ETA en 1979, afirmó que desconoce si Embid y Martín van a ser definitivamente las últimas víctimas del terrorismo. AGENCIAS