Martes, 30 de mayo de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
ALTO EL FUEGO DE ETA
Zapatero anuncia que hablará con ETA de su disolución y del futuro de sus integrantes
Reclama al PP un apoyo «cerrado, sin fisuras y sin condiciones». Afirma que las acciones judiciales «son coyunturales» en el proceso.
MADRID / BARCELONA. José Luis Rodríguez Zapatero anunció ayer que con ETA tiene que hablar de tres asuntos: la entrega de las armas, su disolución y el futuro de sus miembros. De nada más. El presidente del Gobierno reclamó además al PP un apoyo más estrecho en el proceso abierto tras el alto el fuego. Quiere un respaldo «cerrado, sin fisuras y sin condiciones».

El jefe del Ejecutivo escogió una entrevista concedida a Catalunya Radio la víspera del debate sobre el estado de la nación para decir de qué hablará con la organización terrorista, algo que hasta ahora se había reservado. Rodríguez Zapatero satisfizo de esta forma las exigencias del PP, que siempre -ayer mismo sin ir más lejos- ha condicionado su colaboración con el Gobierno a que el diálogo con ETA se limite a la entrega de armas y a la disolución. De sus palabras se extrae que el Ejecutivo descarta que la política forme parte de las eventuales conversaciones, un condicionante exigido asimismo por el principal partido de la oposición.

Respecto al momento y al escenario elegidos por el presidente para hacer estas declaraciones, sus colaboradores aventuraron la posibilidad de que busque la complicidad del PP para el debate sobre el estado de la nación de hoy y mañana. Sus palabras además no dejaron lugar a equívocos; con ETA, dijo, se conversará «para que deponga definitivamente las armas, para que se disuelva como organización y del futuro de sus integrantes». Aclaró que aún «no hemos empezado a hablar» con la organización terrorista y, por tanto, sería imprudente hacer hipótesis sobre excarcelaciones o indultos de presos de ETA.

Rodríguez Zapatero se mostró además disgustado por la colaboración del PP. Debería ser un apoyo «cerrado, sin fisuras, sin condiciones, sin críticas ni exigencias», pero, a su juicio, no es así. Evitó culpar a Mariano Rajoy de esta línea de conducta, que atribuyó a «sectores y voces del PP» que no identificó. Fuentes gubernamentales indicaron que se refería a la línea dura encarnada por Ángel Acebes, Ignacio Astarloa o el propio José María Aznar, así como a medios de comunicación afines a esta estrategia.

El jefe del Ejecutivo sostuvo que si la situación fuera la inversa, él, como líder de la oposición, prestaría en esta situación un apoyo «pleno, constante y continuo», y recordó que así lo hizo entre 2000 y 2004 para todas las cuestiones referidas a la lucha antiterrorista. Se mostró convencido de que la sintonía entre el Gobierno y la oposición en un proceso de paz es el deseo de «la mayoría de los ciudadanos» porque conseguir el final de la violencia es una tarea que «trasciende» a este gobierno o al que venga. Si el PP se pone del lado del Ejecutivo, agregó, harán «el mejor servicio al país».

Rodríguez Zapatero mantiene una fluida relación telefónica con el líder de la oposición sobre la evolución de los acontecimientos y ofreció hacer extensiva esta información a otros líderes del PP en el marco del pacto antiterrorista o «por la vía que ellos decidan». La idea del jefe del Ejecutivo es convocar el acuerdo este jueves, tras el debate sobre el estado de la nación, pero el partido opositor, según fuentes gubernamentales, no ha dado una respuesta. El presidente del Gobierno aseguró que su «interés» es que los populares «compartan» el trabajo de búsqueda de la paz.

Globalidad

El jefe del Ejecutivo también lanzó un mensaje a Batasuna ante la eventualidad de que Arnaldo Otegi o algún otro dirigente sea encarcelado. Reclamó a los líderes del partido ilegal que no pierdan de vista la globalidad del proceso y no se dejen arrastrar por hechos aislados. «Es imprescindible respetar la acción de la Justicia y pensar que esa acción tiene un carácter, en muchas ocasiones, que puede ser coyuntural frente a un proceso de fin de la violencia», arguyó.

Rodríguez Zapatero eludirá ser tan locuaz sobre el diálogo con ETA, el apoyo del PP o la postura de Batasuna en el debate sobre el estado de la nación. Fuentes gubernamentales informaron de que no rehuirá el tema, pero hará una referencia general, sin entrar en detalles, porque quiere hacer una exposición específica y pormenorizada en el pleno monográfico en el que pedirá el aval parlamentario para dialogar con ETA. Ese debate, agregaron las fuentes citadas, puede celebrarse la primera semana de junio.

El jefe del Gobierno recordará en su intervención que hoy se cumplen tres años sin un asesinato de ETA, y dos meses y una semana de la entrada en vigor del primer alto el fuego permanente en la historia de la organización terrorista. El Gobierno, según las fuentes consultadas, no prevé que Rajoy haga del cese de actividades anunciado el 22 de marzo el meollo de su intervención porque opacaría el resto de críticas que puede hacer al Ejecutivo, pero si fuera así Rodríguez Zapatero «dará cumplida respuesta».

El PP considera ineludible hablar de la lucha antiterrorista en el debate y Mariano Rajoy ya ha anunciado que tiene la intención de sacar a relucir este asunto para plantear con nitidez los límites de su apoyo al Gobierno en el actual proceso abierto por el alto el fuego de ETA.

En un adelanto de lo que será el debate, el secretario general del PP, Ángel Acebes, confirmó que su partido acompañará a Zapatero para «comprobar la decisión de ETA de desaparecer». Sin embargo, cuando se le preguntó, en rueda de prensa, por la posición de su partido ante el anuncio realizado horas antes por el jefe del Gobierno, no quiso pronunciarse ante una negociación posterior sobre los miembros de la organización. «A partir del momento en que ETA desaparezca, hablaremos de otras cosas», dijo.

Por su parte, el eurodiputado popular Jaime Mayor aseguró que el PP «debe verificar al Gobierno» de Zapatero, y añadió que de ETA no necesita «ninguna verificación». En su opinión, tanto el Ejecutivo como la organización terrorista están inmersos «en una negociación política» en la que se producirán en los próximos meses «tres hitos»: «la legalización de ETA», que a su juicio se producirá el próximo otoño para que puedan acudir a las elecciones municipales; la formación de un gobierno navarro de coalición entre nacionalistas y socialistas; y la materialización del derecho de autodeterminación. COLPISA



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