Lunes, 29 de mayo de 2006
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La demanda de alarmas de seguridad en los hogares guipuzcoanos se ha disparado en los últimos cuatro años
Las empresas instaladoras lo achacan a la «creciente sensación de inseguridad» y a los nuevos hábitos de vida, en los que la casa «queda vacía» durante el día. La práctica totalidad de villas, bajos y adosados de nueva construcción incorporan un sistema de seguridad.
La demanda de alarmas de seguridad en los hogares guipuzcoanos se ha disparado en los últimos cuatro años
En la zona residencial de Beriyo, en Donostia, la mayor parte de los adosados cuentan con un sistema de alarma. [LUSA]
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SAN SEBASTIÁN. DV. Aunque las denuncias por robos en domicilios en el País Vasco presentan una tendencia a la baja en los últimos años, el negocio de las empresas de instalación de sistemas de seguridad en los hogares de Gipuzkoa no deja de crecer. Alarmas, cámaras de televisión, sensores magnéticos y volumétricos, infrarrojos... cualquier medida es pequeña para disuadir a los cacos. Las empresas que se ocupan de comercializar e instalar estos sistemas en los hogares de Gipuzkoa han duplicado o triplicado en los últimos cuatro años el número de nuevos clientes. Y las previsiones siguen siendo de crecimiento.

«Con los últimos sucesos en Cataluña -la oleada de asaltos a chalés, algunos incluso con la familia en el interior de la vivienda- nos llaman clientes preguntándonos cómo reforzar el sistema de seguridad que ahora tienen y futuros clientes pidiendo información», afirma Luis Gonzaga Beorlegi, delegado de Gipuzkoa de Securitas Direct, una de las empresas que abarca más cuota de mercado. En siete años, esta firma ha cuadruplicado su plantilla en la delegación y en 2005 instaló 900 alarmas en viviendas del territorio, un 38% más que en 2004.

En el caso de Gipuzkoa, los responsables de las empresas instaladoras achacan el aumento de la demanda de sistemas de protección a la creciente «sensación de inseguridad» que, en algunos extremos, califican de «psicosis». «No es tan importante como la que hay en el Mediterráneo, pero es mucho mayor que hace cinco años. Antes, ibas a un chalé y te encontrabas la bicicleta en la puerta y el coche con las llaves puestas en el jardín. Ahora esa escena no se ve», dice Beorlegi.

Otra de las causas que esgrimen es la proliferación de viviendas unifamiliares, tipo villa, adosados, chalés y de bajos, donde reside la clientela potencial. «Cada vez hay más construcciones de este tipo y, claro, son casas muy accesibles. Además, lo que antes en los bloques eran locales comerciales, ahora se destinan a bajos con vivienda», afirma Imanol Mendiburu, gerente de Imave seguridad, empresa que ha duplicado en cuatro años su actividad. Según sus datos, el 99% de villas, bajos o adosados de nueva construcción vienen con instalación de seguridad. «No hay más que fijarse en todo lo que se ha edificado entre Aiete y Miramon, en Donostia», asegura.

Casas vacías

Los nuevos hábitos de vida han contribuido también a que se disparen las ventas, dicen desde las empresas. «Hoy en día, las casas se quedan solas y vacías durante el día. La pareja trabaja y los niños están en el colegio. ¿Quién está en casa durante todo ese tiempo?», añade Luis Gonzaga Beorlegi. Además, las firmas de seguridad destacan que el botín ahora es mayor porque «las nuevas generaciones equipan sus casas con televisiones de plasma, aparatos de sonido, ordenadores...»

En opinión de Juan José Díez, gerente de la empresa Visa en Gipuzkoa, «antes se vivía más tranquilo y con menos delincuencia común en el País Vasco, pero ahora están llegando bandas organizadas y se ha creado una mayor necesidad de protección y prevención. Pronto, también se generalizarán las alarmas en los pisos, como ya está ocurriendo en Madrid». Esta opinión, también la comparte el gerente de Imave: «Aquí, en Donostia ya se han dado casos de asaltos con la familia en casa, lo que ocurre es que no han trascendido y no están al nivel de lo que ocurre en Barcelona. En empresas, ha habido asaltos de grupos que entran en pabellones colgándose por los tejados con cuerdas. Si pueden entrar a veinte empresas en una misma noche, lo hacen. Su modo de operar les delata: manipulan los sistemas, arrancan las sirenas, cortan la línea del teléfono...».

José Manuel Jiménez, jefe del servicio técnico de Cervera Comunicaciones, que colabora con la empresa de seguridad Sabico, considera también que «hay bandas organizadas de fuera que están entrando. Gipuzkoa es muy pequeño y no viven aquí porque no pasarían desapercibidos pero, cada cierto tiempo, vienen, pegan el 'palo', y se van».

Desde 249 euros

«Estoy preparando un presupuesto para una señora de Donostia que llamó el otro día. Quiere que le pongamos de todo. Alarma, sensores magnéticos, haces de luz, videovigilancia... Serán más de 6.000 euros», afirma el delegado de Securitas Direct. Lejos de este extremo, esta empresa comercializa alarmas conectadas a una central desde 249 euros. El equipo se compone de una consola y un teclado que, mediante sistemas inhalámbrico, está conectado a detectores volumétricos, que detectan movimiento, y magnéticos, que avisan de la apertura de puertas y ventanas. Cualquier incidencia llega a una central de control, ubicada en Madrid, que se ocupa de conectar con el propietario para verificar la situación y, si es necesario, alertar a la Ertzaintza. Al mes se paga una cuota de 23 euros.

A partir de aquí, el producto se puede sofisticar hasta el infinito con cámaras de televisión -nunca en la via pública- conectadas por internet (500 euros cada cámara y 15 euros de cuota al mes) que permiten que la central de control visualice lo que ocurre en la casa en caso de que salte la alarma, haces de rayos infrarrojos que detectan la presencia de intrusos en el jardín de la casa, personal de seguridad privado...

A pesar de todas las medidas de protección y prevención del mercado, en opinión de Jiménez, de Cervera Comunicaciones, «la seguridad 100% no existe. El ladrón, si quiere entrar a robar, lo va a hacer».



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