Ankawa' fue, en su primera temporada, uno de los discretos aciertos de TVE-1. Por el contrario, en su segunda temporada, la actual, el concurso de bichos y famosos que presenta Bertín Osborne está siendo uno de los tropezones más ostensibles de la Pública. En este programa hay un patente desajuste entre su tema, su puesta en escena, su potencial público y su horario.
Su tema: la vida de los animales, salvajes y domésticos, con un lado divulgativo y otro de entretenimiento. Su puesta en escena: espectáculo convencional y sin ruidos, con famosos adornando el plató y mucho niño como parte esencial del relato. Su potencial público: con ese tema y esa puesta en escena, un público familiar, con menores de edad, el típico programa que pueden ver juntos padres, hijos, abuelos. Su horario: la noche del viernes, con comienzo siempre después de las diez, con final nunca antes de las doce, franja horaria normalmente identificada con el ocio adulto, poco apta para programas 'de animalitos' y, según la ley, fuera del horario familiar. La incongruencia produce disfunciones evidentes .
Como se emite en un horario adulto, el programa tiende a introducir elementos propios de ese público, así en los guiones de Bertín como en las actuaciones de artistas invitados. La fortuna de estos recursos es discutible (a mí, por ejemplo, me gusta mucho Ángel Garó, aunque entiendo que otros no lo soporten), pero el resultado es que se está ofreciendo un programa que alberga al mismo tiempo elementos para adultos y niños en el plató, un planteamiento de origen infantil (o, si se prefiere, familiar) y un desarrollo impropio de ese público.
Desde el punto de vista del que busca una buena cifra de audiencia, los resultados todavía son peores: intentar seducir al público adulto del viernes noche con un programa de animales y niños es como si Ana Rosa dedicara sus horas matinales a divulgar las sugestivas relaciones entre Hannah Arendt y Martin Heidegger (que no, no fue una 'crónica del corazón'). Al final, lo que uno se encuentra es una cuota de pantalla siempre por debajo del 20% (esta semana, 16,2%), que equivale a una cifra de unos dos millones de espectadores; no es poca gente, pero es una extrapolación engañosa, porque es difícil saber dónde acaba la fidelidad de un público fijo y dónde empieza la inercia de los espectadores de La Primera. 'Ankawa' sería un buen programa para la tarde del domingo.
Y cuando empiecen las vacaciones, con los niños en casa y despiertos hasta las tantas, tal vez quede bien en el actual horario si lima un poco sus guiños -a veces, demasiado ruidosos- al público adulto. Pero en su actual posición es un despropósito. Si fuera un mal programa, sería para felicitarse. Pero no lo es.