Esta frase se repite mucho, creando dudas, y hace algún tiempo oí en la homilía del domingo en una iglesia la explicación aclaratoria a la citada frase. Decía el predicador refiriéndose a ella: «no olvido, o su equivalente lo recuerdo, depende de la facultad de la memoria, mientras el perdón procede del corazón». Con esa explicación no queda duda alguna y yo creo que la frase es sincera, porque sobre la memoria no podemos actuar a nuestro capricho -hay quien la tiene muy buena y otro menos buena-, pero sí sobre el corazón que es la fuente del amor y éste lo daremos más o menos según valoremos las acciones. Esta consideración me lleva a otra y es que debemos saber perdonar al arrepentido como nos enseñó Jesús desde la cruz, perdonando a uno de los dos ladrones que también crucificado, arrepentido se reprochaba sus delitos justificando el castigo y reconociendo la injusticia que se cometía con Jesús, lo cual ha de servirnos a todos para hacer una seria reflexión.