Las dos primeras fases del proceso de ampliación de capital social de la Real Sociedad sólo han permitido cubrir algo más del 15% del total de 13,4 millones de euros en acciones que se pusieron a la venta. Esta cifra supone que aún restarán cerca de 11 millones de euros por capitalizar en el transcurso de la tercera fase de suscripción que se iniciará el próximo 1 de junio y se prolongará a la largo de todo el mes.
Estos datos representan un balance desalentador, aunque existen motivos circunstanciales que han podido contribuir a este pobre resultado, y muy especialmente la delicada situación deportiva del club blanquiazul en el último tramo de la Liga. No obstante, las perspectivas de cerrar el proceso de ampliación de capital social con un resultado aceptable son ahora mismo bastante sombrías, lo que obliga a afrontar esta situación con crudeza, pero también con un decidido compromiso por parte de socios, accionistas y aficionados en general, sin obviar el protagonismo que están en disposición de asumir las instituciones guipuzcoanas, asi como diferentes empresas, organismos y entidades sociales del territorio guipuzcoano.
A la luz de los datos confirmados ayer por la propia Real Sociedad, los dirigentes del club blanquiazul deberán afrontar en el transcurso del mes de junio el reto extraordinariamente exigente de culminar con éxito el proceso de ampliación de capital social pendiente. Una tarea que corresponde gestionar al Consejo de Administración, pero que concierne muy directamente a todos los que consideran que la Real Sociedad debe seguir siendo en el futuro un patrimonio común de todos los guipuzcoanos.
El mes de junio y el desarrollo de la tercera fase de suscripción de acciones supone la hora del compromiso decisivo con la Real, porque su viabilidad económica futura, pero sobre todo la posibilidad de que el capital social del club guipuzcoano siga perteneciendo en su inmensa mayoría a los aficionados realistas, va a depender del grado de compromiso que la afición blanquiazul sea capaz de acreditar en esta tercera fase de suscripción de acciones. La única oportunidad para que la Real pueda enderezar su situación económica, y aspirar consecuentemente a disponer de un equipo más competitivo, pasa necesariamente porque el proceso de ampliación de capital social conozca un considerable impulso en esta tercera fase. Pero es que además, la propiedad futura del club también va a estar en juego. Si esta tercera fase que se va a desarrollar en junio constituye un éxito, la Real podrá seguir siendo en gran medida un club de todos. Pero, si no se produce esta implicación colectiva y el compromiso de la afición realista dista de ser el que ahora mismo necesita el club, la posibilidad de que el control de la propiedad de la Real pase a ser patrimonio de sólo unos pocos, y a lo mejor sin arraigo alguno con la entidad, constituye un riesgo probable y muy verosímil, y no una mera hipótesis.