El fraude destapado ayer no es el primero que afecta al sector. Hace tres años, más de mil personas se vieron envueltas en un problema muy parecido que a punto estuvo de acabar en la Audiencia Nacional. El caso Mundo Mágico, casualmente descubierto también en Málaga, repartió damnificados por seis comunidades autónomas.
El modus operandi de los estafadores del derecho de aprovechamiento por turnos es casi siempre el mismo. Los pisos que se ofrecen no existen; las empresas que los venden funcionan apenas unos meses y después desaparecen; los teléfonos de consulta o reclamación no tienen línea y, en definitiva, nadie responde de las vacaciones que se habían contratado.
Otra estratagema muy habitual es la de vender el mismo periodo de tiempo en la misma casa a dos o más familias. El engaño tiene otro agravante: en ocasiones el estafado debe seguir pagando durante años el crédito que solicitó para poder hacer frente al pago del servicio que nunca llegó a disfrutar. Préstamo que, incluso, pudo habérselo gestionado la propia red.