El acercamiento en relación con el blindaje del Concierto revela un movimiento político más en profundidad impulsado por el presidente Zapatero y que pretende afianzar una relación estable entre el Ejecutivo socialista y los grupos parlamentarios del PNV y CiU. Ambas formaciones políticas proporcionan la mayoría absoluta al PSOE.
El telón de fondo de esta negociación es un progresivo realineamiento en el juego de las alianzas propiciado por la crisis del debate del Estatut catalán y la ruptura de la coalición de gobierno entre el Partido Socialista y Esquerra Republicana de Catalunya, que también tendrá su repercusión en el Congreso. La apertura del PSOE hacia ambas formaciones nacionalistas podría tener como objetivo a largo plazo allanar el terreno de posibles acuerdos en una próxima legislatura en el Congreso, aunque al mismo tiempo los socialistas quieren que esta pretensión sea compatible con las estrategias autónomas del PSC y del PSE.
El último botón de muestra de esta aproximación ha sido el proyecto de reforma fiscal presentado por el vicepresidente Pedro Solbes, negociado y aprobado con el apoyo del PNV y CiU. La iniciativa ha permitido en un año una rebaja del Impuesto de Sociedades del 35% al 30% -cuando estaba previsto escalonarla en varios años- y un descenso del 45% al 43% del máximo del IRPF.
En medios políticos se considera que el presidente quiere cultivar la relación con PNV y CiU para implicarles de forma activa en su proyecto de reformas, que también incluiría el objetivo de darle una mayor estabilidad al modelo territorial y la gestión de un posible proceso de paz.