La Real Sociedad se ha salvado en el último minuto y al borde del precipicio, después de una temporada desastrosa, unos movimientos dentro del Consejo fatales, el barco completamente a la deriva, cambios de entrenadores, técnicos, jugadores... La culpa ¿de quién? De todos menos de los aficionados, que han soportado todo y más. Hemos sido demasiado buenos, nos querían vender ilusión con los cambios de entrenador y no funcionó; luego nos trajeron nuevos jugadores y éstos, excepto alguno, tampoco funcionaron, y así llegamos al mes de mayo y con la cuerda al cuello. Nos salvó que aparecieron otros equipos peores.
Pasamos página. ¿Y ahora qué? El pasado hay que olvidarlo, pero no borrarlo. Amorrortu cogió un equipo con necesidad de cambio de jugadores y se abasteció de la cantera. Nombres como Riesgo, Labaka, Garrido, Mikel Alonso, Xabi Prieto, Larrea, Markel Vergara, Zubiaurre, Estefanía, y algunos más, los pasó al primer equipo y, a pesar de la presión que tuvo por tomar esta arriesgada decisión, cumplió su cometido. Y conste que no defiendo el nombre de Amorrortu, pero demostró en varias ocasiones que no era ni «triste» ni «parado». Prueba de ello, las decisiones que tomó en su momento, dejando a Rekarte en el banquillo, lo mismo que a Arteta. Tenía carácter y sabía de fútbol, pero lo mandaron. Aquí no tenemos un duro. Ojo con lo que fichamos; la verdad, no me fío. Para malo, mejor lo de casa, y si no es así, suerte y no pretendamos tener lo que no podemos. Deseo lo mejor para la Real.