Madrid 25/05/2006
(...) Ante el aumento de esta delincuencia organizada, corresponde al Gobierno tomarse en serio el control de las fronteras terrestres y los aeropuertos, con las medidas que sean precisas para evitar la llegada constante de delincuentes extranjeros. No es un problema de integración ni de xenofobia, sino de seguridad para la vida de los ciudadanos y de protección de sus bienes. La expansión de las ciudades hacia sus periferias, con la proliferación de urbanizaciones y zonas residenciales, también exige una revisión del modelo tradicional de seguridad policial. (...)