MADRID. Era inevitable que Rosario Tijeras, la absoluta protagonista de la exitosa novela de Jorge Franco, llamara la atención de algún productor cinematográfico porque la dramática historia de esta joven y bella sicaria colombiana tiene todos los ingredientes para seducir al gran público. Siete años después de convertirse en la obra revelación de la literatura colombiana, la obra de Franco llega a España convertida en fotogramas con el seductor palmito de Flora Martínez, el nuevo símbolo sexual del cine latino.
Colombia, México y España respaldan Rosario Tijeras, cinta firmada por el documentalista mexicano Emilio Maillé que optó al Goya a la mejor película extranjera de habla hispana, galardón que no se lo llevó, y que hoy se instala en la cartelera nacional tras haber arrasado en las taquillas de su país de origen, donde hizo «una labor terapéutica para la sociedad colombiana porque toca una parte muy dolorosa y dura de su historia», apostillá el director, que promocionó el trabajo junto a su actriz y el autor de la novela.
Rosario Tijeras, a quien su compatriota Juanes dedicó una canción, narra la vertiginosa y trágica vida de una bella joven que creció a punta de pistola en las violentas comunas colombianas, donde va trazando su destino por las drogas, el sicariato y la incansable búsqueda de respeto. Además, esta Rosario Tijeras, «de pistola y espejito labial en su cartera siempre llena de vicio, sexo, balas, placer y dolor», vive una historia de amor a tres bandas.
«No he hecho una narco-película, sino que hemos contado una historia de amor al límite en Medellín, en los años 80. El Medellín de hoy, donde todo han sido facilidades, no es el de aquellos años. Pero América Latina es un continente bravo y la violencia forma parte de nuestra cultura. De hecho, hemos filmado Medellín, que es un personaje más del filme, de manera nostálgica», explica el realizador de la que es la producción más taquillera de todos los tiempos en Colombia.
Maillé, que arropó a Flora Martínez con los nombres de Manolo Cardona, Rodrigo Oviedo, Cristina Lilley y al intérprete vasco Unax Ugalde, preparó su primera obra de ficción «como si fuera un documental, pero luego me alejé del formato», y tuvo sus más y sus menos con la elección de la protagonista, «que nos ganó a todos con su talento. Yo tenía en mente alguien más moreno, con un físico más típico, pero apareció Flora y surgió la magia porque en ella encontré lo que buscaba, una actriz y una verdad», asegura. COLPISA