TOLOSALDEA. DV. 25 años trabajando como profesora de manualidades avalan la larga carrera de Carmen Gorostiaga. Un cuarto de siglo dedicada a aprender y enseñar los entresijos y secretos de numerosas artes y técnica que han convertido a muchos de los alumnos de la ibartarra en verdaderos artistas.
Carmen comenzó en Ibarra, «con un grupo de chavales de la edad de mis hijos con los que organiza talleres de manualidades durante sus vacaciones o días libres». Por aquellos años, Gorostiaga fue transmitiendo su pasión por los trabajos manuales a los más pequeños. Entonces, se arreglaban en un pequeño local que se convirtió en el lugar de encuentro de muchos jóvenes de la localidad que aprendieron a realizar sus primeros pinillos con la arcilla, los abalorios, las acuarelas y pinturas, ...
Después, poco a poco, Carmen fue haciendo de su afición un oficio que le permitió abrir una academia en la que ya los mayores podían aprovechar su tiempo bordando, cosiendo y fueron muchas las jóvenes de la comarca que prepararon su arreo bajo la atenta mirada y de Carmen Gorostiaga.
Carmen recuerda aquellos años con mucho cariño «era otra época y muchas mujeres realizó auténticas obras de arte, que luego daba pena incluso utilizar. En nuestras clases eran autosuficientes, nos tintábamos nosotros mismos los hilos para poder coser banderas o cualquier otra cosa. Entonces con muchas menos cosas hacíamos auténticas maravillas».
Milan, Barcelona, Paris,
Esas limitaciones no impidieron a que Carmen no mejorara en su quehacer diario, sino todo lo contrario. Sus inquietudes por aprender llevaron a la ibartarra a la ciudad italiana de Milan, a Paris, a Barcelona,... donde Carmen Gorostiaga realizó diversos cursos para trabajar la plata para realizar bisutería, o la técnica de microfusión para poder tratar el cristal para realizar objetos decorativos, vidrieras, joyas,...
Después vinieron muchos otros cursos que Gorostiaga iba realizando e iba impartiendo en Ibarra, al comienzo, desde donde paso a Bilbao, Santander, Reinosa,... donde durante 16 años impartió cursos de Tiffany «en aquella época se conocía muy poco esta técnica y eran pocos quienes sabíamos utilizarla y menos los que contábamos con preparación para enseñarla. Recuerdo cómo me desplazaba semanalmente un día para impartir los cursos o realizar demostraciones para maestros en otras artes» recuerda Carmen.
Tras recorrer muchos kilómetros y dedicar muchas horas a la enseñanza de estas y otras técnicas Gorostiaga decidió regresar a instalarse en Tolosa, donde montó su pequeño taller situado en la tienda Zuentzart en la plaza Árbol de Gernika. Pero, Carmen dejó de trasladarse lejos para quedarse cerca de casa, pero sin abandonar su interés por enseñar y comenzó a impartir diversos cursos en Berrobi, Betelu, Alegia, Legazpi, entre otros.
Tras más de un cuarto de siglo al pie del cañón ahora Carmen Gorostiaga cuenta con el apoyo de su hija Izaskun. Ambas se encargan del taller-tienda tolosarra donde no faltan los cursillos de bisutería, cerámica, pintura,...
Madre e hija coinciden a la hora de afirmar que sus alumnos «repiten ya que los trabajos manuales atraen mucho e incluso enganchan. Además, parece que estos tipos de cursos están dirigidos a las mujeres, pero cada vez son más los hombres que vienen y en muchos casos, son ellos los que más provecho les sacan, porque descubren un mundo que les fascina».