Un año más, se acerca el verano y los viajes, para las personas con discapacidad, siguen limitados a los autobuses de línea y a los taxis. Eusko Trenbideak, un año más (y van...) sigue siendo ciego, sordo y mudo, ante la evidencia de que los usuarios de sillas de ruedas, no podemos acceder a los vagones del Topo, por el peligro que ello conlleva. Uno de los objetivos de nuestra Asociación, es el de conseguir que, entre los responsables de Eusko Trenbideak y nosotros, haya un mínimo de contacto, para intentar solucionar el problema que representa para nuestro colectivo y para unos cientos de personas más, el vacío existente entre vagones y andén. Personas de edad avanzada, aquéllos que tienen que llevar muletas o una pierna escayolada de forma provisional, se convierten en sólidos candidatos a meter la pata de forma peligrosa. Todas estas quejas y denuncias públicas, nos consta que están en manos de los responsables de Euskotren; incluso el Ararteko intercedió por nosotros, pero la única respuesta que obtuvo fue que para 2012, estará todo solucionado. Lo que Eusko Trenbideak está haciendo con nuestro colectivo y con todas aquellas personas de movilidad reducida o que lleven cochecitos de niños, es un agravio comparativo respecto al resto de la población. Por ser personas con discapacidades, nos niega, como ciudadanos, el derecho a elegir el medio de transporte que deseemos, para trasladarnos en nuestros viajes laborales, culturales, médicos o simplemente lúdicos. Por ser cómodo y cercano, Eusko Trenbideak se ha convertido en el medio de transporte elegido por más público, de diversas edades, pero a nosotros nos es negado reiterativamente y esto por qué, se preguntará alguien; pues porque la 'cúpula' de Eusko Trenbideak, no quiere instalar un dispositivo que, al abrirse las puertas, saldría a modo de 'pestaña' y salvaría la distancia entre vagón y andén y se retiraría al cerrarse dichas puertas. ¿Por qué no reconocen los mandamases, que este sistema ya funciona en otras ciudades del Estado? El problema es el dinero? ¿Anda ya! Si no fuera tan trágico, me partiría de risa.
Mª Luisa Abalia