Carmen Gorostiaga ha sido pionera en el mundo de la artesanía guipuzcoana. En su taller ha enseñado a realizar vidrieras decorativas, que «se diseñaban, eso sí a gusto del cliente. Contábamos con un horno especial que nos permitía realizar trabajos magníficos».
Se divierte y disfruta con su trabajo, pero «exige mucha dedicación y paciencia». Ho- ras para cortar el cristal, pintarlo, elegir las mejores piezas, componerlo, instalarlo... o su trabajo con las preciosas lámparas de Tiffany, sin olvidar las joyas de plata o la bisutería con la que «se pueden hacer auténticas maravillas. Además, no debemos olvidar que las manualidades nos permiten desarrollar la imaginación».
También reciben encargos para la restauración de piezas antiguas, muebles...