José Luis Rodríguez Zapatero defendió ayer que «la actitud y el compromiso» de la UE con España para controlar los movimientos migratorios ha cambiado para mejor. El jefe del Gobierno, que considera que las instituciones comunitarias debían haber empezado a colaborar con los países fronterizos «hace bastante tiempo», ensalzó los compromisos que ayer asumió Bruselas con España para trabajar de manera conjunta. Por su parte, el secretario general del PP vinculó el aumento de la criminalidad con la llegada masiva de irregulares y destacó que las fronteras se han convertido en un «coladero».
La crisis de los cayucos de las islas Canarias motivó la mayoría de las preguntas a las que tuvo que responder el presidente del Gobierno en las sesiones de control del Congreso y el Senado. El portavoz del PP en la Cámara Alta, Pío García Escudero, le conminó a dejar de «ir por libre» en la UE con decisiones como la regularización masiva de inmigrantes y le reprochó que en lo que va de año se haya «quintuplicado» la llegada de subsaharianos a las islas.
El jefe del Ejecutivo negó que los centros estén «desbordados» e invitó al PP a «comprobarlo personalmente». Zapatero reconoció que el Gobierno central no puede hacer frente en solitario a la marea de irregulares y pidió el apoyo de la UE.