SAN SEBASTIÁN. DV. El equipo récord guardará para siempre la temporada que termina. Un Bruesa GBC que ha debido reivindicar su potencial en todos y cada uno de los partidos que ha disputado en la LEB. Y es que el hecho de ser un club nuevo sin el pasado glorioso de otros ha obligado a Fisac y los suyos a tener que ganarse el respeto a base de trabajo, sacrificio y, sobre todo, a través de sumar victorias. Aún habiéndole endosado un 0-2 a León tras completar una liga regular para enmarcar, todavía hay a quien le cuesta reconocer el mérito de este equipo.
Ascender mediante la compra de la plaza es algo difícil de digerir en algunos estamentos, pero esos mismos son los que han montado este circo en el que no siempre gana el que más euros maneja sino el que no ve más allá del siguiente partido. En el camino se quedaron víctimas con pasado ACB como Lleida, Tenerife, Lobos Cantabria o Farho Gijón, entre otros, equipos que en plena pretemporada ya se veían en puestos de play off por el ascenso. Lo contrario del Bruesa GBC, cuya primera máxima se fijó en las catorce victorias que a priori otorgarían la salvación.
Miguel Santos y su junta directiva confiaron por segundo año consecutivo en la labor de Porfirio Fisac, quien ofreció la renovación a dos de los jugadores que la temporada pasada estuvieron con él. Esteban Martínez y Ricardo Uriz fueron los primeros que le dieron el sí. Llegarían después, por este orden, Nacho Martín, José Luis Galilea, Edu Ruiz, Jon Santamaría, David Doblas y José Ramón Esmorís. El técnico del Bruesa GBC dejó para el final la pareja de americanos, que se presupone vital en las aspiraciones de los equipos LEB. Pues bien, Fisac arriesgó. No podía ser de otra forma. Apostó por dos jugadores jóvenes sin experiencia: Devin Smith y Rob Lewin.
Duro arranque de liga
El Bruesa GBC arrancó la temporada en el Gasca ante uno de los que estaban llamados a ser gallitos de la categoría. El Ciudad de Huelva se volvió a su casa con una abultada derrota que ni los más optimistas esperaban. Llegó después la peor racha negativa acumulada por el equipo, que para entonces se había reforzado con Alex Burgos, un jugador que pronto, a mediados de noviembre, cambió de aires y se marchó repentinamente a Los Barrios.
Cinco derrotas consecutivas situaron al Bruesa GBC al borde del precipicio. Fisac mantuvo la calma: «Ésto es muy largo. Los chavales están trabajando bien y los resultados llegarán. Seguro». Acertó. También lo hizo al cortar al norteamericano Rob Lewin. Su pobres números (5 puntos y 4 rebotes en seis partidos) obligaron al club a bucear de nuevo en el mercado. El Bruesa GBC lanzó sus redes sobre Eric Cuthrell, un pívot contrastado que cayó lesionado a los tres minutos de su estreno en Gijón. Ése partido -mejor dicho el anterior- marcó el despegue definitivo de un Bruesa GBC que jugaba con un solo americano y una plantilla corta de nueve jugadores profesionales. Pero cuando mejor lo estaba haciendo el equipo, Galilea cayó lesionado en el partido ante el Alerta Cantabria, en casa. Siete triunfos seguidos habían llevado al equipo hasta la sexta posición, aunque también habían dejado reducida la plantilla a ocho jugadores. Cada uno de ellos tuvo perfectamente claro su rol, tanto en el grupo como en cada uno de los partidos. Éso y el creer siempre en sus posibilidades sacó a flote a un bloque que, entonces sí, fue más regular.
Lewis llega al equipo
A mediados de diciembre, el Bruesa GBC obtuvo petróleo en un mercado seco que no ofrecía soluciones en el puesto de base. Contrató a Danny Lewis (1,84 metros y 35 años) utilizando una hoja más de su castigado talonario.
Arrancó la segunda vuelta, en enero, y el Bruesa GBC navegó ya en puestos de play off hasta la conclusión de la liga regular. Excepto en dos jornadas, cuando salió perjudicado por la extrema igualdad por la que ha estado marcada la LEB, siempre estuvo entre los mejores. Se consiguió ganar en algún momento de la temporada a todos los equipos de la categoría menos al Hospitalet, que logró la victoria tanto en el Gasca como en la vuelta. Llegó Rubén Méndez, del Tarragona, para reforzar el perímetro.
El Bruesa GBC firmó la permanencia a principios de marzo al ganar al Farho Gijón en casa, pero nadie quería quedarse ahí. Las opciones de entrar en el play off de ascenso eran reales. El equipo jugaba alegre y pocos eran capaces de atajar su defensa. Así que Fisac apuntaló su plantilla con Nigel Wyatte. Se entró en el play off y se pasó por encima del Drac Inca. Objetivo cumplido. El León esperaba. El líder de la liga regular. Lo demás está contado.