SAN SEBASTIÁN. DV. El amor está presente en muchas de las novelas del Mario Vargas Llosa pero Travesuras de la niña mala es, a juicio del autor, la primera «en la que el amor tiene un protagonismo exclusivo», lo que le ha permitido cumplir a los 70 años un viejo sueño literario. Ha afirmado, de hecho, que no hubiera podido escribirla antes.
Mezclando «un cincuenta por ciento de memoria y un cincuenta por ciento de fantasía», Vargas Llosa ha construido un relato de amor tormentoso con los cambios políticos y sociales del siglo XX como fondo, «fuera de toda la ideología romántica heredada del siglo XIX», en la que analiza minuciosamente la condición humana.
Travesuras de la niña mala se centra en la compleja y larga relación entre un limeño de buena familia y una mujer de origen humilde cuyas vidas van cambiando y entrecruzando a lo largo de las décadas. La novela discurre en momentos y escenarios diversos: la Lima burguesa de los 50, el París revolucionario de los 60, el Londres hippy de los 70, el Madrid de los 80 y el Japón actual.