SAN SEBASTIÁN. DV. Las jornadas sobre el pensamiento de Pío Baroja que se celebran durante esta semana en el Koldo Mitxelena de San Sebastián acogieron ayer la intervencióbn de la doctora en Filosofía Cristina de la Cruz Ayuso (1967), quien abordó en su intervención el escepticismo y relativismo del escritor donostiarra. Cristina de la Cruz considera que tanto Unamuno como Baroja son autores a rescatar del relativo desinterés que a día de hoy despiertan sus obras.
Crisis de la modernidad. «La novela de Pío Baroja reúne algunos elementos que evidencian un momento de decadencia de valores y de vacío porque no hay un cambio generacional en el mundo de las ideas y de la cultura. Ese vacío da lugar a que en la novela de Baroja se reconsideren algunas circunstancias respecto al paradigma de la novela anterior, que tenía unos rasgos realistas o naturalistas cuyo objetivo era imitar la realidad. La novela de Baroja ejemplifica muy bien esa vuelta a la interioridad del hombre».
Novela filosófica. «En su conjunto, toda la obra de Baroja refleja este sentimiento, pero de una forma muy fundamental toda la producción desde 1902, con Camino de perfección, también El árbol de la ciencia o Las inquietudes de Shanti Andía. En cierta manera, se puede decir que Baroja inaugura, junto a otros como Azorín, Valle Inclán o Unamuno, una nueva forma de hacer novela y una nueva concepción de la novela, que es la novela filosófica».
El paso del tiempo. «Creo que el propio contexto al que iba dirigida ha castigado la novela de Pío Baroja. Entiendo que hay cierta indiferencia con respecto a la obra de Pío Baroja, aunque no tanto como hacia la de Miguel de Unamuno. Son autores que conviene recuperar».
Soluciones. «Baroja no propone soluciones, sino que su novela refleja un estado de frustración y desencanto. Por toda esa influencia del pensamiento de Schopenhauer cae en un pesimismo que, por otra parte, es un esterotipo. Una de las características fundamentales de la novela de Baroja es que ese pesimismo le permite volver otra vez a la vida a través de la gramática de la vida. Considero que tiene una categoría fundamental que es la piedad que, por influencia también de Schopenhauer, tiene un vínculo con el budismo».
Evolución. «Hay bastantes presencias de filósofos en la novela de Pío Baroja. No sé en qué sentido se puede decir que existe una evolución. Lo que sí veo es bastante coherencia en los planteamientos de sus novelas, que obedecen a un talante y a una actitud muy concreta, a una forma de mirar el mundo. En las ideas, sí evolucionó. Al final se va asentando esa ensoñación que puede suponer la novela frente al desencanto de una realidad social y moral bastante desestructurada como era la de la España de principio de siglo».
¿Problemas superados?. «Lo que se inaugura en ese principio del siglo XX, y no sólo en España, forma parte de lo que es el paradigma de la cultura occidental y europea. Todavía estamos instalados en esa crisis de la modernidad. Somos una herencia de esa modernidad y nuestras claves actuales lo son de esa modernidad. Lo que en ese momento supuso una crisis ha ido evolucionando pero si volvemos sobre las preocupaciones de esos autores vemos que son problemas actuales. Ellos iniciaron una tarea de regeneración de la cultura, de la moral y de la sociedad pero pronto se desencantaron por cuestiones políticas e ideológicas. Creo que nos mantenemos en esa crisis como consecuencia de otras claves, como la colonización de nuestra sociedad por la perspectiva economicista. Eso está muy presente y más agudizado quizás que a principios de siglo».