Mucha expectación producían también dos ofertas de la feria bordelesa: los animales y los productos de alimentación. En el exterior, la carpa más grande estabula a un centenar de vacas, que van de color marrón oscuro a pálido. Mil kilos es el peso medio y todas están cepilladas para el concurso. Un pequeño cerco aloja al txerri vasco de la zona francesa, cutos de color carbón y chocolate que juguetean bajo una meta colgada.
La alimentación, especialmente la charcutería, los patés y el vino, es otro de los atractivos exteriores. Y donde se agolpa la gente. Los galos invitan a picotear y hay que aprovecharlo. El más dadivoso es el cocinero Christian Falco. Un tipo genial y extrovertido que invita a chuleta y foie. Tiene seis récords Guinnes. Uno de ellos por haber cocinado a la brasa un buey entero de mil kilos de peso. Otro por haber hecho lo mismo con seis terneros a la vez. Otro más por asar dos meros de 100 kilos cada uno. Muestra las fotos del concurso. La vara que sujeta el buey mide seis metros, se apoya en media docena de caballetes, todo de acero y el sistema de giro es a motor. Intentar explicar el ingenio de cómo asó las seis terneras necesitaría de un experto en mecánica. Ubarre-txena, como buen hostelero, ya imaginaba «una fiesta del asado en Alderdi Eder, con este hombre dando un espectáculo insólito con una pieza de una tonelada capaz de dar de comer a dos mil donostiarras».