Miércoles, 24 de mayo de 2006
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La facultad de Psicología de la UPV proyectó ayer una película que ha incorporado un novedoso sistema que narra las escenas visuales a las personas invidentes
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SAN SEBASTIÁN. DV. «Los ciegos sí pueden ver, sólo que no lo hacen con los ojos». Son palabras de Jorge Diszel, director de ... Al fin, el mar, la primera película comercial pensada para el disfrute de las personas invidentes y que ayer se proyectó en la facultad de Psicología de la UPV con motivo del Día de la Comunicación Accesible. La iniciativa estuvo dedicada a la discapacidad visual y contó además con una exposición de material tiflotécnico, que son los recursos que facilitan el desempeño cotidiano de los invidentes y deficientes visuales.

La peculiaridad de esta película cubano-argentina consiste en que incluye la voz de un narrador que describe aspectos visuales como los gestos, los vestuarios o los escenarios del film. En definitiva, cualquier detalle que se le pueda escapar a una persona ciega.

El sistema que permite a los invidentes acceder al cine utiliza una técnica de audio-descripción. «Podemos ver sin perder detalle las obras audiovisuales», asegura Amaia Zalakain, profesora invidente de la ONCE.

A través de esta técnica, el director argentino acerca al espectador a los paisajes tropicales de Cuba y a los lugares emblemáticos de Nueva York en una historia que narra la vida de un joven americano de origen cubano que viaja a la isla en busca de sus raíces.

Aunque se trate de una película pensada para los invidentes, el resto de los asistentes tuvo la oportunidad de experimentar las mismas sensaciones, ya que se vendaron los ojos durante unos minutos. «Sólo pude estar con el antifaz quince minutos, porque me sentía muy extraña», confiesa Miren, una alumna de Psicología. «Durante el tiempo que tuve los ojos tapados, seguí perfectamente la película con los datos del narrador, pero me costó bastante esfuerzo, porque hay que prestar mucha atención y hacer funcionar la máquina de la imaginación», dice esta joven.

La filmoteca de la ONCE

Precisamente, la imaginación y la atención auditiva son las mayores herramientas de las que disponen los discapacitados visuales a la hora de ver una película como la que ayer se presentó en Donostia. De momento, en España aún no está permitido comerciar películas con el sistema de audio-descripción, por lo que las personas ciegas no disfrutan del cine en igualdad de condiciones. Sin embargo, sí cuentan con la filmoteca de la ONCE, que recoge un variado material audiovisual, desde clásicos hasta los estrenos más recientes.

Al margen de la proyección de la película, los asistentes descubrieron los recursos que facilitan la vida cotidiana de las personas con algún tipo de discapacidad visual. «Existe desde un escáner que lee en voz alta el texto impreso sin necesidad de conectarlo a un ordenador, pasando por lupas electrónicas portátiles y juegos de mesa ampliados o en sistema braille, hasta un colorímetro, que identifica los colores», comenta Carlos, tiflotécnico de la ONCE. Sin duda, toda una oportunidad para comprobar que el arte audiovisual está al alcance de todos.



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