Sigo desde hace muchos años, con verdadero interés, el festival de Eurovisión. Tras la edición de 2006, sólo puedo decir que estoy verdaderamente desconcertado, desolado... Pero, ¿han visto y oído la «canción» ganadora? Me parece perfecta para un concierto de rock Duro, pero.. ¿en un festival de Eurovisión! Independientemente de quién la haya votado, resulta que ha ganado, y es oficialmente la canción triunfadora sobre todas las demás... «Es la mejor canción de Europa».
Precisamente, este año pienso que ha habido -¿por fin!- calidad en las canciones concursantes (música, coreografía, interpretación...), por lo que este resultado me parece todavía más increíble... Es más, lo considero un desprecio y un insulto hacia todos los verdaderos cantantes que han viajado con ilusión a la capital griega para representar a su país con su arte, con su voz.
Pero el hecho es que ha ganado... y uno se queda aterrado, dudando de si en Europa, además de otras muchas cosas, también estaremos perdiendo algo tan humano -pero tan divino a la vez- como el gusto por la belleza, la armonía, la sensibilidad por el buen arte... Es cierto que hay gustos para todo, y de hecho, esta es mi carta y esta es mi opinión. Confío en que subamos el nivel, y todos hagamos un esfuerzo por fomentar en nuestros jóvenes el buen gusto en general, y el musical en particular. No olvidemos que es un modo concreto de enriquecer sus almas, de ensanchar sus espíritus...