SAN SEBASTIÁN. DV. El Museo Naval-Untzi Museoa cumple hoy quince años con una jornada de puertas abiertas. En este tiempo ha impulsado la labor de recuperación de patrimonio, de investigación y de difusión del legado marítimo del País Vasco. Este centro, dependiente de la Diputación Foral de Gipuzkoa, llega a los tres lustros en un momento de replanteamiento de sus funciones. Ahora, responsables técnicos e institucionales se encuentran en un periodo de reflexión para replantearse el futuro. Soco Romano y José María Unsain, directora y coordinador del museo, consideran que «podemos decir que la primera etapa está llegando a su fin. La exposición permanente ha cumplido su función. Hay que renovar; otra cosa es que este cambio sea parcial o más profundo».
Romano y Unsain señalan que «Untzi Museoa ha cumplido su función de explicar de manera muy sintética lo que ha sido la historia del País Vasco con el mar. Hay aspectos que debemos retocar, en algunos casos porque las investigaciones nos obligan a modificar los conceptos».
Otro aspecto que induce a revisar las funciones del museo situado en el Muelle donostiarra pasa por Pasaia. En la reestructuración del puerto se incluye un museo del mar, en cuyo anteproyecto están trabajando los responsables del Museo Naval. «Hay interés en hacer algo importante y entonces habrá que pensar qué papel debemos desempeñar».
Respecto a los quince años de funcionamiento, el balance es claramente positivo, a pesar de lo reducido de sus dimensiones y del presupuesto pequeño que manejan. «Creemos que en este tiempo hemos realizado un trabajo potente con una alta rentabilidad cultural que se traduce en la recuperación de patrimonio, en la investigación y en la difusión y educación».
«Nos valía todo»
Cuando el Museo Naval comenzó a rodar en 1991 había una clara carencia de instituciones dedicadas al patrimonio flotante y se estaban perdiendo las últimas embarcaciones. «Nos valía todo, desde el motor de una lancha a un cromo o una pegatina de una manifestación de arrantzales. Sólo había algo similar en Itxasbegia, un museo del País Vasco francés y algo en el Museo etnográfico de Vizcaya».
Desde entonces han catalogado 3.891 piezas de las que 440 son grabados, 80 carteles, 280 material etnográfico, 215 patrimonio industrial y 35 embarcaciones. Ahora están ampliando su campo de acción y prestan una especial atención al patrimonio inmaterial, es decir se salen del objeto, y desde el año pasado recogen testimonios orales del ámbito pesquero, tanto sobre cuestiones técnicas como personales. «Hemos entrevistado a hombres y mujeres del Muelle de Donostia, pescadores, dirigentes de la cofradía, también a arrantzales de Orio y a personas vinculadas con la pesca de altura de Pasajes».
Entre sus logros, Romano y Unsain están especialmente satisfechos de haber conseguido que se modificara una ley en Madrid relacionada con la obligación de hundir embarcaciones siguiendo el cupo europeo. «Logramos salvar la Lagun Artea. Entre 1992 y 1993, cuando se puso en vigor la ley, contactamos con otras asociaciones españolas que estaban en nuestra misma situación. En poco tiempo logramos crear una especie de plataforma que presionó para que se cambiara la normativa y ahora se permite a museos y asociaciones poder recuperar estas embarcaciones, sin tener que hundirlas o enviarlas a países del tercer mundo». Algunas piezas se han perdido para siempre como traineras de pesca o txalupas balleneras.
La investigación ha sido otro de los campos de actuación, que se plasman en los tomos de Itsas Memoria publicados cada dos años. El primero trató sobre cómo estaban los estudios marítimos en el País Vasco, le siguieron otros tres dedicados a la construcción naval, a la pesca y al comercio. El quinto, sobre la guerra marítima, corsos y piratas se presentará en julio. En total se han publicado 131 artículos que la han convertido en una revista de referencia.
Las exposiciones han sido otro de los referentes, siempre con una gran atención al aspecto didáctico. Soco Romano tiene especial cariño a la dedicada a la marina auxiliar durante la Guerra Civil: «Conseguimos que se reconociera oficialmente la labor de personas que habían ayudado a salvar vidas. Fue el primer programa de educación sobre la paz que se hacía en un museo vasco».
La próxima muestra girará alrededor del mundo del surf y está producida por Surfilmfestival.