CANNES. Dos historias que pretenden recuperar episodios históricos para construir sendas denuncias políticas coincidieron ayer en el Festival de Cannes. El italiano Nanni Moretti presentó en competición El caimán, una sátira sobre el ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi. El español Manuel Huerga llevó a la sección Un Certain Regard su película Salvador, la reconstrucción de los últimos meses de vida de Salvador Puig Antich, anarquista del Movimiento Ibérico de Liberación ejecutado a garrote vil en las postrimerías del franquismo.
Decepcionó El caimán. La denuncia que teje Nanni Moretti del omnipresente poder de Silvio Berlusconi cuando aún era el jefe del gobierno italiano fue acogida con tibios aplausos. La película es un puzzle demasiado autocomplaciente, en la que varias historias encajan de forma forzada. Un productor italiano de filmes comerciales recibe un guión de una joven que retrata a un hombre que a partir de negocios de dudosa legalidad acumula poder, crea canales de TV y compra periódicos. Entusiasmado por la historia, intenta poner en marcha la película sin darse cuenta de que es un trasunto de la carrera de Berlusconi. Cuando la guionista y futura directora se lo confiesa, se le cierran todas las puertas.
El caimán es una película urgente a la que el cambio de gobierno italiano le ha quitado fuerza. «Es una película de amor, un filme político y un homenaje al cine, pero sobre todo es una película sobre Italia», dijo Moretti tras la proyección de su filme en Cannes. «Hay muchas maneras de hacer política, pero un Berlusconi solo puede surgir en Italia, con las televisiones, los periódicos y el gobierno en manos de un mismo hombre, y pienso que la película no pierde actualidad con la llegada de Prodi porque se mantienen las circunstancias que colocaron a Berlusconi en el poder, nos hemos habituado a personajes y a situaciones verdaderamente increíbles para una democracia», añadió.
Mejor acogida que el italiano tuvo el finlandés Aki Kaurismaki, que presentó en competición Lights in the Dusk, historia fría y hermética en torno a un hombre solitario, vigilante de seguridad de un centro comercial, al que una mujer fatal le tiende una trampa que le llevará a la cárcel.
Con Janne Hyytiäinen y Maria Järvenhelmi al frente del reparto, Kaurismaki hace una película muy sobria, con escasos diálogos, para mostrar cómo la mujer engaña al hombre para facilitar un atraco y consigue además que el vigilante, enamorado de ella, sea acusado del delito. El público recompensó al filme, que eleva el flojo nivel medio de la competición, con una calurosa ovación.
Oliver Stone trajo a Cannes la versión restaurada de Platoon a los 20 años de su realización, y aprovechó el viaje para mostrar veinte minutos de World Trade Center, cinta que, protagonizada por Nicolas Cage, reconstruye la peripecia real de dos policías a los que se les derrumbaron las Torres Gemelas encima cuando trataban de ayudar a las víctimas del ataque del 11-S, pese a lo cual pudieron ser rescatados con vida.
El filme de Oliver Stone, por lo que enseñó el trailer, sigue tanto a los policías atrapados como a sus familias y a los equipos de rescate.