BAGDAD. La violencia continuó en Irak. A las 6.30 horas, antes de que los diputados llegaran a la sesión en la llamada zona verde, insurgentes detonaron una bomba oculta en una bolsa de papel, en un distrito chií de Bagdad. El estallido dejó 19 muertos y 58 heridos. La explosión ocurrió cerca de una tienda de comida en Sadr City, donde varios hombres se reunían en busca de trabajo. «Fue una explosión potente», relató Mohamed Hamid, quien trabaja en una panadería de la zona. «Llevamos a muchos de los heridos a las ambulancias y ayudamos a retirar los cadáveres», añadió.
Por su parte, el teniente coronel, Fala al-Mohamedaui, indicó que muchos de los heridos fueron llevados al hospital cercano Imán Alí. Sadr City es el bastión del clérigo radical chií Moqtada al-Sadr, quien cuenta con una poderosa milicia, entre las muchas de la capital, fuera del control del Gobierno.
Por otra parte, en la localidad fronteriza de Qaim, al oeste del país, un suicida en un coche bomba mató al menos a cinco personas y dejó heridas a diez. El atentado se registró contra un cuartel policial.
Además, en la ciudad septentrional de Mosul, un terrorista suicida, que trató de atacar un convoy militar estadounidense, mató a tres civiles iraquíes. Asimismo, tres tiroteos desde vehículos en marcha y un ataque de mortero contra la mezquita suní Fakhri Shanshal en el barrio occidental de Yihad en Bagdad, se cobraron dos muertos y cinco heridos. En Baaquba, 60 kilómetros al noreste de Bagdad, el capitán del Ejército iraquí Mohamed Mudhir y su mujer fueron abatidos a tiros mientras circulaban en su coche.
Además, la Policía encontró los cadáveres de 22 iraquíes, quienes fueron secuestrados y torturados por escuadrones de la muerte que operan en la capital y en otras muchas ciudades del país del Golfo. Seis cuerpos aparecieron en Bagdad, quince en la ciudad de Musayyib, situada al sur, y uno en la cercana Hafriya. AGENCIAS