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| LEÓN CAJA ESPAÑA 72- BRUESA GBC 73 |
León Caja España: Bernabé, Barnes (14), Mills (8), Bulfoni (22), Higgins -cinco inicial- Dumas (12), Barry (5), García (3), González (6) y Panadero (2). Tiros de dos: 18/38. Triples: 9/20. Rebotes: 30 (21/9). Asistencias: 17. Pérdidas: 14. Recuperaciones: 9.
Bruesa GBC: Uriz (4), Smith (15), Esmorís (3), Martín (14), Doblas (11) -cinco inicial-, Lewis (15), Santamaría, Méndez, Martínez (4) y Wyatte (7). Tiros de dos: 16/36. Triples: 8/20. Rebotes: 25 (16/9). Asistencias: 12. Pérdidas: 12. Recuperaciones: 5.
Árbitros: De Lucas y San Cecilio. Técnica a Gustavo Aranzana (m.29). Eliminados Román González y José Ramón Esmorís.
Parciales cada cinco minutos: 7-2, 12-16, 19-23, 35-32 (descanso); 41-45, 49-57, 60-61 y 72-73.
Incidencias: 5.800 espectadores. Lleno. Opine sobre las opciones de ascenso del Bruesa GBC en |
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LEÓN. DV. De tanto que costó se saboreó mucho más. Para quien quiere convertir el sueño en realidad y está a un paso de conseguirlo lo vivido ayer se escribe con letras de oro y sobre todo, con un corazón de acero. Espectáculo en estado puro. Les sitúo. El Bruesa pierde de uno, quedan dos segundo y Barnes tiene dos tiros para ganar el partido. Igual situación a la que vivió el americano el año pasado contra Menorca. Pues bien. La historia se repite. A uno de los mejores jugadores le tiembla la muñeca. Tanto que falla los dos. El rebote es para el Bruesa GBC y se termina el partido. Victoria y 0-2 en la eliminatoria, a un partido de la ACB. Tan lejos, tan cerca. Vayan pidiendo hora al cardiólogo si quieren ir al Gasca el próximo martes. Se prometen emociones fuertes. Como nunca.
Con el ritmo cardíaco a punto de estallar, ambos equipos se desvistieron de cualquier academicismo y tiraron de soluciones personales. Un toma y daca constante. Intercambio de golpes hasta que uno de los dos contendientes se desplomara inconsciente. A tirones, casi siempre el Bruesa GBC por delante, la defensa en zona del León en el inicio del último acto redujo a la mínima expresión los ocho puntos con los que se entró en éste (49-57). Con Dumas, como principal valedor, el León llegó a tener cinco puntos de renta en apenas seis minutos (69-64). En estas apareció Lewis. Falta menos de un minuto. Asistencia primero a Doblas mirando a la grada. Anota Dumas. León se pone uno arriba. Y luego otra vez Lewis. Triple que no entra, pero que le lleva a la línea de tiros libres. No falla ninguno. Pone el 72-73. Posesión para León. Barnes entra a canasta, no anota, pero Esmorís le hace falta. 72-73. Barnes se va a la línea de tiros libres. Partido ganado.
Igualdad y altibajos
Y eso que León comenzó defendiendo bien en el arranque. Complicó el ataque del Bruesa GBC que en cinco minutos no pasó de los dos puntos. Defensa fuerte y velocidad para anotar fácil. Porfirio Fisac mueve ficha. Pide tiempo muerto, Sienta a Esmorís y mete en pista a Martínez, quien trata de ahogar las subidas de balón de Dumas, el base francés que debió saltar a la pista al minuto y poco de partido al sufrir Bernabé un golpe en la rodilla. De 7-2 a 9-11 de una tacada coincidiendo con los primeros pitos de la grada a los suyos. De nuevo la defensa fue el punto de partida para que Porfirio Fisac y sus hombres lograran la convicción de estar ante una oportunidad irrechazable. Ya no había barra libre y dejaron entrever sus miserias, afines a cualquier equipo en el cunde la anarquía y todo el mundo se apunta a hacer la guerra por su cuenta. Todo lo contrario que un Bruesa GBC al que la terapia del vestuario volvió a revivir. Llevados por Smith, autor de nueve puntos en el primer acto, el Bruesa GBC se marchó hasta un máximo de seis puntos (9-15). Serpenteó con la agilidad suficiente para enseñarle la nuca al León.
El agujero no tardó en agrandarse en el segundo acto. Fisac rotó el banquillo. Puso en pista a los reservas. El mal acababa de empezar para el León. Cundió el pánico sobre el parqué, inundado de miradas perdidas en busca de una explicación a lo sucedido. Fueron tres o cuatro minutos de desconcierto total, de cabreo monumental en la banda que dibujaron una pecaminosa realidad. Cada rebote era para el Bruesa GBC. Los postes del León, muy blandos, pero es que su director de juego tampoco estuvo fino. Fisac y Aranzana jugaron al ajedrez. Movimiento de uno, respuesta del otro. Todo sin Mills, Higgins, ni Barnes. Hasta que Bulfoni, el jugador más en forma del León, tomó la responsabilidad de devolver la emoción a un choque Anotó nueve puntos y equilibró el marcador. Fueron los peores momentos del Bruesa GBC. No fue a más porque el descanso llamaba a la puerta. Primer objetivo cumplido: opciones intactas.
Cuando los de Fisac rebotearon sin oposición, corrieron como galgos vieron clarísima la mejor opción en cada momento. Ante esa nueva perspectiva, el León naufragó. Le pesó la importancia del duelo o la recuperación del rival, pero el resultado se decantó hacia un inesperado bloqueo mental. En el tercero golpes a diestro y siniesto para entrar con desventaja en el último. Lo demás está contado. El martes será un gran día.
Una primera parte de libro, bien jugada en ataque y defensa y con un resultado (33-41) corto para las posibilidades que hubo de abrir más la herida, dio paso a una reanudación en la que el equipo dio la sensación de ser hipnotizado por el León. El Bruesa GBC está jugando bien, que defiende mejor, que hay reparto de obligaciones y responsabilidades
Con los postes leoneses acampados en la zona pese a las señales de prohibición, repartiendo además leña como pandilleros callejeros, los pívots del Bruesa GBC se vieron indefensos. Alzamora jugaba a placer dentro y fuera y Tyrone Grant se gustaba cada vez que veía un pasillo ante el aro. La buena noticia es que el temible Mickeal dormitaba fruto de un buen marcaje que le impedía una y otra vez recibir el balón.
Y aún así, los guipuzcoano cedían terreno y no lograban evadirse de una desventaja poco variable, cifrada entre los cinco y nueve puntos. Con trece pérdidas al descanso, el Bruesa GBC se precipitaba a veces. Otras, se veía indefenso ante el más absoluto abandono arbitral.
Con el partido ya desbocado en u último cuarto se produjo un 'impasse' peligroso. Faltaba rematar la faena. Poco antes, el Lagun Aro se había colocado a seis puntos (52-46), pero carecía del golpe de riñón para culminar la proeza. Las rotaciones ayudaron y se vio un bloque absolutamente comprometido con la causa.
Entre el griego, Harrington y Timinskas, el plantel naranja serpenteó con la agilidad suficiente para colocarse tras la nuca baskonista. Al TAU se le atragantó esta apuesta. Las faltas le carcomieron. Y varios de sus hombres más importantes empezaron a ofrecer síntomas de cansancio. La vista se le nubló. La diferencia menguó a diez, nueve, siete puntos... Y el fantasma del petardazo de la última final en el ambiente.
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