La afición armera no acompañó al equipo en el encuentro que supuso su descenso matemático. El campo eibarrés registró la asistencia de público más baja de toda la temporada y tan sólo asistieron 1.206 espectadores, según mostró el videomarcador de Ipurua. Hace seis días en el partido ante el Valladolid habían asistido 1.826 espectadores, con lo que cual ayer las gradas registraron una notable reducción de asistentes. Las causas por las que se produjo este bajón son varias. En primer lugar, se sabía con anterioridad que el descenso matemático del Eibar se iba a producir si no se vencía al Lleida y muchos aficionados quisieron ahorrarse el mal trago de ver en directo como el equipo que llevan en el corazón se iba al pozo de la inferior categoría. Otra causa que pudo contribuir a esta baja asistencia fue el pésimo encuentro que realizó el Eibar en la pasada jornada ante el Valladolid en Ipurua.
La falta de actitud de los jugadores aquel día propició no sólo una merecida derrota sino que también provocó el enfado monumental de los seguidores azulgranas. Este mal sabor de boca que les quedó a muchos de ellos propició que no les quedara muchas ganas de regresar al campo. Pero el abandono de ayer al equipo tiene su causa en el malestar de una afición disgustada por varias causas. La gestión del Consejo de Administración está siendo criticada por algunos aficionados y un sector de la prensa, y quizá mucha gente quiso expresar su oposición.