No tienen fortuna realmente el Ayuntamiento y el Departamento de Educación del Gobierno Vasco con 'sus acuerdos' que afectan a centros escolares públicos. Primero fue la parcela educativa del colegio Amara Berri de Morlans, finalmente bien resuelta por parte del Ayuntamiento -que tiró de la cuerda a Educación-, aunque en las fases intermedias del proceso las dos instituciones no estuvieron acertadas. Ahora llega la segunda piedra, el instituto Peñaflorida, y por la información que ha llegado a esta redacción parece lamentable que a estas alturas de la película, un centro de tal entidad incumpla la normativa relativa a los espacios deportivos y de recreo.
Si comparamos los datos con otros centros, y con lo que exige la ley, a más de uno se le debería caer la cara de vergüenza. Cuando en las últimas décadas la sensibilidad sobre los espacios deportivos para el alumnado ha aumentado notablemente, en San Sebastián se ha escatimado ese derecho por culpa del continuo mal entendimiento entre dos instituciones. «Si yo no digo nada, tú no exiges y miro hacia otro lado», parece haber sido el diálogo entre Ayuntamiento y Gobierno Vasco en este asunto.
Ahora el tema ha explotado. Hay unos padres que con coherencia quieren lo mejor para sus hijos. Lógico. Una lástima que las peticiones desde el instituto no hayan sido más contundentes y que nadie haya tenido un brote de sentido común.
La solución no es fácil porque el ambulatorio también es una necesidad en el barrio. Lo que el ciudadano debe demandar es que los políticos y técnicos estén a la altura y no ofrezcan remedios de dos siglos atrás.