Sábado, 20 de mayo de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
RAMÓN IZKO CUANDO TEÑIR EL CABELLO NO ES UN PROCESO QUÍMICO SINO HERBAL
«Oriente usa la henna no sólo para teñir sino para proteger y sanar»
El interior de la peluquería de los hermanos Izco se diría uno de esos hermosos puestos orientales de especias y hierbas. Frascos de henna, bolsas de hierbas xxx xxx
«Oriente usa la henna no sólo para teñir sino para proteger y sanar»
Ramón Izko elaborando uno de sus preparados. [USOZ]
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La química, aplicada en exceso, destroza la cutícula del cabello y ataca su estrictura. Los tintes que se usan en Oriente y África envuelven esas escamas prodigiosas, las protegen y las hacen brillar porque reflejan la luz.





- De pronto, en aquellos tiempos de los vestidos hippies, del bajarse al moro, la henna se puso de moda. Aquellos cobres, aquellos naranjas que recordaban los zocos.

- En Oriente nunca ha sido cuestión de moda. Las mujeres se tatúan las manos con henna para las grandes ceremonias. Los hombres, los hombres de India, la usan para lograr ese hermoso lustre azabache de sus cabellos. En Turquía y Persia es la henna la que da a las alfombras sus colores. Hay quien la ingiere...

- Sagrado barro...

- ¿Barro? No. La henna es un arbusto de flores blancas y olorosas. Sus hojas se secan y pulverizan. Esa es la henna en polvo. Al contacto con el agua es cuando toma su apariencia barrosa. El agua oxida el pigmento, la molécula se activa y el color explota. Al ser una planta, su color, textura, todo, depende de cómo ha sido la cosecha. De la tierra en la que está plantada, del sol que recibe. De la lluvia.

- Me han dicho que en su peluquería, profundamente ecológica, usted consigue rubios y cenizas con henna. ¿Increíble pero cierto?

-Hemos recorrido el Oriente para aprenderlo todo sobre ese tinte milenario. Hemos conocido, compartido, experimentado, mil fórmulas secretas de mezcla de hierbas para conseguir tonos más allá del caoba, el rojo y el naranja. Porque hay hennas muy herbales que, combinadas con limón, con sal, con... dan colores nunca pensados en Occidente.

- En Asia lo saben. En China. En África también. Ustedes, los Izko, nos están enseñando que la henna es mucho más que un tinte.

- Lo estábamos comentando. La henna envuelve la vaina del cabello, la sella, la protege y le hace reflejar la luz. Por otro lado, actúa como hidratante sobre el cuero cabelludo, a veces tan irritado por tratamientos agresivos. Es antiséptica y evita las proliferaciones bacterianas. Oriente, China, África, usan la henna como higienizante y protector. Algo parecido al kol. No sólo sirve para pintarse los ojos sino que los defiende de la arena y el sol.

- Parece que estuviéramos Oriente. ¿Cómo son allá las peluquerías? ¿Es ir a ellas un rito?

- Como pasa con todo en Asia y el Magreb, sus ritmos y tiempos de peluquería son completamente distintos a los nuestros. Aquí, a veces, hemos de usar la mínima expresión de química para acelerar un proceso. Allá no. Allá, el tinte se prepara de víspera, con hasta 24 horas de adelanto. Mezclan hierbas, el comentado limón, la sal.... La aplicación también es diferente. Tienen sus trucos para lograr mayor intensidad. Usan igualmente el índigo. Sin saberlo, pero siendo sus creadores, practican lo que aquí se llama slow hair. En India una peluquería puede ser una silla y un espejito en medio de la calle.

- El índigo es el tinte de los vaqueros, ¿no? Y el slow hair tendrá algo que ver con la slow food que es, justo, lo contrario, de la fast food, la comida rápida o basura.

- Exacto. El índigo es otra planta poderosísima para teñir y tintar. Y el slow hair es precisamente eso, tratar el cabello sin apresuramientos. Prisa mata, amigo. Aunque, por supuesto, vivimos en la sociedad que vivimos y cuando la clienta necesita un servicio rápido, se hace.

- En el fondo, parece que las grandes firmas de cosmética, belleza se apuntan ahora a la moda de lo natural, lo biológico, lo ecológico.

- Se diría, pero mayormente, no. Si miras la composición de muchos productos supuestamente naturales comprobarás que incluso se han usado elementos que hoy son altamente polémicos. Nosotros buscamos lo realmente eológico. Los champús que sean como toda la vida han sido: de lavanda, de romero. O del árbol de té, que actúa maravillosamente como fungicida.

- ¿No les tienta la idea de crear una línea propia de productos y poner en práctica toda esa sabiduría compartida con Oriente?

- En ello estamos. Una herbal Line. Primero será un champú. Un champú contra los piojos, una auténtica plaga. La etiqueta es un dibujo de un chaval con los bichos saltando alrededor de su cabeza. Es obra de mi sobrino, Ximon Agirre. ¿Sabes que los piojos han desarrollado toda clase de defensas contra los productos que atacan su fisiología?

- Pasa igual con los antibióticos.

- Más o menos. Lo correcto es usar aceites esenciales que atacan directamente sus hormonas.

- Cuestión personal: a mí me gustan las canas.

- Dicen que la Naturaleza es tan sabia que nos blanquea el cabello para suavizarnos la dureza de nuestros rasgos en la edad madura. Pero mira, el pelo blanco dulcifica. Por eso las abuelillas de rostro arrugado son puro dulzor. Sin embargo, el gris de unas cuantas canas apaga mirada y rostro. Hay que devolverles brillo y luz. Así de sencillo y bello.



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