José Manuel Etxaniz, director de Sanidad, Medio Ambiente y Consumo del Ayuntamiento donostiarra, contesta a la carta de la lectora Ana: «Atendiendo su solicitud de 2002, una veterinaria municipal giró visita de inspección a su vivienda y a los terrenos colindantes. Se optó por la colocación de jaulas trampa para la captura de los gatos y se le facilitó un teléfono de contacto para que avisara cuando los gatos cayeran. Así fue, y gracias a su colaboración, los gatos fueron recogidos y trasladados al refugio de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas (SPAPG). Allí, y como está protocolizado, antes de someterlos a cualquier prueba diagnóstica se les pasó el lector de microchip con resultado positivo, por lo que desde el refugio, se pusieron en contacto con su dueña para que pasara a recogerlos. Asimismo desde Sanidad se le indicó a la dueña de los animales que cerrara bien su terreno o que no permitiera la salida de los gatos de su propiedad, lo que hizo, aunque hay un ejemplar un tanto rebelde. Respecto a la situación hiegiénico-sanitaria de los mismos nos consta que están al día en cuanto a vacunaciones e identificación y se encuentran esterilizados. Desde entonces, en Sanidad, no hemos recibido ningún escrito denunciando de nuevo la situación, hasta la semana pasada en que se recibió una llamada telefónica de Ana. Nos pusimos en contacto con la dueña de los gatos, que se comprometió a solucionar el problema que origino el gato díscolo».