SAN SEBASTIÁN. DV. LAB cree que hay ya suficiente madurez para lanzar en las próximas semanas una propuesta conjunta con los sindicatos ELA, CC OO y UGT a favor de un proceso de diálogo que desemboque en un nuevo acuerdo político y que «coadyuve a la resolución del conflicto».
El secretario general de LAB, Rafa Díez, afirmó ayer en un encuentro informal con los medios de comunicación la conveniencia de que el sindicalismo vasco realice «una aportación» que, sin sustituir el papel protagonista de los partidos políticos, «sí constituya un colchón social que sirva para la cohesión de un posible acuerdo».
Díez precisó que esta declaración sindical tendría sentido hacerla «antes del verano», como catalizador de un proceso de diálogo político para cuyo inicio ya ve condiciones. Reconoció, en cualquier caso, que la negociación de un texto -«que está muy maduro y prácticamente ultimado, y que responde a nuestras diferentes tradiciones ideológicas»- se encuentra en este momento condicionada por la delicada situación interna que atraviesa la UGT de Navarra, en donde se registra una crisis entre dos sectores. Para Díez, la implicación de la UGT y CC OO de Navarra es decisiva para que el manifiesto tenga sentido y un gran calado «ya que rompería fronteras psicológicas y serviría como un catalizador del proceso con muchas consecuencias sociales». Si no fuera posible esa implicación, LAB evaluaría el sentido del manifiesto.
Díez repasó las claves políticas que caracterizan la actual situación y la estrategia desarrollada en los últimos años. Encuadró la decisión del alto el fuego de ETA como un punto de inflexión que «centra el debate político» sobre lo que considera «nudos gordianos» de la discusión: el derecho de decisión y la territorialidad. Matizó que, a su juicio, la definición de unas nuevas reglas de juego democráticas no puede ser una síntesis de los diferentes proyectos ideológicos. «No se trata de hacer un 'turmix' entre los planteamientos independentistas, federalistas o autonomistas, se trata de definir unas nuevas reglas de juego en las que quede claro que todos los proyectos políticos pueden ser defendidos y ser ejecutados en igualdad de condiciones, sin injerencias», señaló.
La izquierda abertzale, según Díez, tiene claro que se dan ya las condiciones para abrir oficialmente un foro de diálogo político e instó explícitamente a los socialistas a abrir de forma pública esas conversaciones con Batasuna y pasar del ámbito privado al público. «No tiene ninguna explicación que Zapatero pueda comparecer en el Congreso de los Diputados para anunciar que va a hablar con ETA y a la vez mantener en la clandestinidad el diálogo con Batasuna, es totalmente esquizofrénico», dijo.
El secretario general de LAB ubicó la actual coyuntura en una crisis de fondo del modelo autonomista. Recordó que el agotamiento del ciclo estatutario se inició con el Pacto de Lizarra, que fue el «rejón de muerte del autonomismo», y que después tuvo, en su opinión, un efecto dominó al propiciar la apertura de un debate sobre el modelo territorial del Estado. El cambio de ciclo se profundizó con la apuesta del Velódromo de Anoeta, con una propuesta de doble mesa -una entre ETA y el Gobierno para «hablar de los presos y de la desmilitarización», y otra entre los partidos vascos- para abrir «un proceso democrático hacia la negociación y el acuerdo».
«No injerencia»
El alto el fuego, según precisó, ha centrado el debate político sobre conceptos como el reconocimiento de un pueblo y el derecho de decisión a partir de admitir la existencia de la actual realidad institucional y de que deben buscarse mecanismos consensuados sobre estos principios. Díez subrayó que se dan ya las condiciones para la constitución de una mesa de partidos, destacó que el sindicalismo puede ofrecer «un colchón social», y enmarcó el futuro diálogo entre ETA y el Estado «a partir del principio de no injerencia». De esta forma, señaló que el desarrollo del «proceso democrático» es el que clarificará el escenario marcado por el alto el fuego permanente.
El líder de LAB consideró «un error» situar la negociación de un nuevo acuerdo político sobre la mera reforma del Estatuto de Autonomía «si se quiere de verdad ir a las raíces del conflicto y no volver a poner un parche que no ofrezca soluciones estructurales».
En ese sentido, insistió en que en el País Vasco no puede exportarse la 'vía catalana' de reforma del marco estatutario. «No va a haber aquí una 'vía catalana' que dé resultado, aquí la cuestión no es si tenemos o no la competencia del aeropuerto del Prat o no», señaló gráficamente.