SAN SEBASTIÁN. DV. Cuentan que cuando en el año 2003 el delegado de Prensa del Opus Dei en Nueva York anunció a Roma que iba a publicarse una novela sobre el amor carnal entre El Cristo y la María de Magdala, sobre su descendencia y sobre la irrealidad de la divinidad de Jesús amén de sobre las andanzas de un monje albino del Opus que sacrificaba a todos aquellos que conocieran el secreto de la descendencia humana de Cristo y la Magdalena, desde el Vaticano respondieron: «No te preocupes, suena tan absurdo que nadie lo comprará». Tres años y cuarenta millones de ejemplares de El Código Da Vinci después, la película, dirigida por Ron Howard, con guión de Akiva Goldsman, autor de los de Una mente maravillosa y Cinderella Man, y producida por uno de los grandes de Hollywood, Brian Grazer, a sueldo de Sony Pictures, no sólo paralizó el miércoles Cannes sino que hoy se estrena en el 80 por ciento de la tierra habitada de este planeta, incluida la monumental sala Nuevo Siglo de Beijing, en Pekin, China, pero no en las islas Feroe donde ha sido prohibida por blasfemia. Muchas autordades eclesiásticas han advertido a los católicos que no vayan a ver esta película que no pudo rodarse en la Abadía de Westminster porque sus guardianes consideraron el libro «teológicamente ridículo». La Iglesia y el Opus Dei han contraatacado con armas de celuloide e imagen en movimiento. La Conferencia del Episcopado Mexicano ofrece a su congregación de fieles, por sólo el pago de los gastos de envío, tres DVDs: un documento mexicano, Una mirada detrás del Código Da Vinci; la exploración italiana El Código Da Vinci, una falsificación magistral; y la investigación estadounidense Jesus Decoded. De lo que se cuida mucho el arzobispo azteca José Guadalupe Martín Rábago, a diferencia del cardenal nigeriano Arinze que exige incluso acciones legales, es de atacar el filme cuyo videojuego, editado por 2KGames, sale al mercado en ya. Dice Martín Rábago: «Lo peor que podría hacer, y creo que alguno espera que lo haga, es qdescalificarla. No lo haré». La experiencia es un grado. En 2002, la Conferencia Episcopal Mexicana arremetió contra El crimen del Padre Amaro, presentada en el festival donostiarra, y la convirtió en un glorioso éxito de taquilla.
Se estrena. En el 80 por ciento del planeta. La revista Forbes calcula que recaudará 450 millones de dólares. El presupuesto del filme no supera los 125. Su llegada insufla nueva vida a títulos tambén considerados héréticos, Jesucristo Superstar o La última tentación de Cristo, y anuncia el adviento de otra herejía: En el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires recién premiaron La Sagrada Familia, de Sebastián Campos. Ya la curia de la Pampa la llamó ayer blasfema.