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| Las Ventas 9ª de feria : Cuatro toros de Baltasar Ibán, de juego y remate diversos, y dos -2º, jugado de sobrero, que no tuvo fuerza, y 3º- de Ana María Bohórquez (Santiago Domecq). El tercero, de Bohórquez, fue muy bueno y noble. De los cuatro ibanes, el primero, claro y bravo, dio gran juego. Dávila Miura, silencio y silencio tras un aviso. Matías Tejela, silencio y división al saludar. Salvador Cortés, silencio tras un aviso y silencio.. Lleno. Caluroso pero ventoso a ratos. |
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De Ibán sólo vinieron cinco toros y no seis. Uno de los cinco, segundo de corrida, se desgració en un primer puyazo delantero y precedido de un marronazo todavía más delantero que probablemente lesionó médula. Aunque se tuvo en pie, el toro pareció descoordinado. Fue devuelto. Los cuatro ibanes supervivientes fueron muy diferentes. Los dos últimos, de la famosa reata de los Santaneros, tuvieron poco en común pese a llevar el mismo nombre. El sexto, negro, degollado, largo, sin enmorrillar, finos el hocico y los cabos, sacó hechuras infalibles en Ibán. Los otros dos ibanes fueron la cara y la cruz de la moneda: la cara, un primero de franco son, largo fondo y lindo empleo por las dos manos; la cruz, un cuarto de raras hechuras -bizco, ofensivo y sin casi cuello- y muy complicada manera de ser. Toro de los que aprietan para los adentros con instinto defensivo pero que no dejan de moverse porque late la casta incluso entonces. Uno de los toros de verdad difíciles de la feria.
Sería el destino compensar el son bravo y transparente del primero, que salió en tipo muy distinto: bajo de agujas, de fina piel lustrosa, que en pinta colorada parecía brillo de cera. Pero se levantó viento suficiente como para descubrir o tropezar y Dávila no llegó a ligar tres muletazos. No le encontró el torero al aire a ese toro, que escarbó cuando menos se esperaba. La pelea con el cuarto fue mucho más desabrida y Dávila se puso a la defensiva. No se decidió ni a castigar al toro ni a abrirse con él. Entre rayas y tablas, donde se libró la pelea, el toro ganó porque era territorio suyo y bien marcado. Tejela estuvo firme con el quinto. Tenso el trabajo. Soberbia una estocada de gran decisión e insuperable acierto. El sexto salió de tener paciencia y aguantar. Salvador Cortés estuvo sereno, sostuvo los golpecitos del toro en cada arrancada. Le faltó astucia para sacudir al toro en tandas mínimas. No cabía el toreo tradicional.
LA CORRIDA DE HOY I Seis toros (rejones) de Bohorquez para Moura, Pablo Hermoso de Mendoza y Alvaro Montes.