Viernes, 19 de mayo de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
JOSÉ GUIMÓN, CATEDRÁTICO DE PSIQUIATRÍA
«Pío Baroja tenía un gran sentimiento de inferioridad y sufría complejo de Edipo»
El psiquiatra disertó ayer sobre el perfil misógino y acomplejado del autor donostiarra
«Pío Baroja tenía un gran sentimiento de inferioridad y sufría complejo de Edipo»
José Guimón, ayer en San Sebastián. [MIKEL FRAILE]
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El psiquiatra José Guimón (Bilbao, 1943) participó ayer en las jornadas sobre Pío Baroja que se celebran en el Koldo Mitxelena de San Sebastián con una conferencia sobre el escritor donostiarra y las ideas del psicoanálisis. Guimón sostiene que Baroja sufría complejos de inferioridad y de Edipo.

- ¿Qué sabía Baroja de psicoanálisis?

- Bueno, Baroja era médico y estudió antropología en el curso de doctorado. En aquella época no existía ni psicología ni psiquiatría en la Facultad de Medicina, pero Baroja llegó a la psicología a través de la antropología. Entre los escritores, le gustaban más los que tenían más implicaciones psicológicas. Baroja no sabía alemán y las obras de Freud no se tradujeron al castellano hasta 1924. No creo que Pío leyera directamente mucho de Freud.

- Sin embargo, fue muy crítico con el inventor del psicoanálisis.

- Enormemente crítico y durísimo en los primeros años. Decía que era pura pendantería, imaginaciones e inventos. Creía que Freud era un manipulador ideológico y consideraba que no era cierto que la sexualidad produjera neurosis. Tampoco creía que hubiese que interpretar los sueños para penetrar en el inconsciente. Sigmund Freud restaba importancia a la homosexualidad y la consideraba normal, mientras que Baroja, que era un poco homofóbico, lo negaba. Para Baroja, Freud era un pedante y sus teorías, pura fantasía. Con el paso del tiempo, va criticando menos y matizando sus críticas. Al final, realiza afirmaciones sobre sí mismo de orientación psicoanalítica, como cuando dice que la sociedad le ha enfermado, porque de no haber sido por la represión sexual que sufrió en la juventud hubiera sido un hombre sensual y no un rabioso.

- ¿Cree que sus fobias eran fruto de la frustración sexual?

- Estaba en contra de todo. A lo largo de su vida, critica a todos los partidos políticos y a todo en general, salvo cuatro o cinco cosas. Era agresivo e irascible contra todo, aunque a partir de los cuarenta se va amansando. De hecho, en la década de los cuarenta, escribió El hotel del cisne, en donde cuenta sus sueños y en cuyo prólogo se ofreció a ser psicoanalizado. Lo que hago yo es realizar una especie de perfil psicológico de Baroja a través de sus obras.

- ¿Y cuál es el resultado?

- Es un hombre sumamente tímido, con sentimiento de inferioridad porque se sentía feo, calvo y viejo prematuro, además de anodino y poco interesante. También pensaba que carecía de encanto y de fuerza de voluntad. Todo esto le produjo un sentimiento de inferioridad muy grande del que intentó librarse a base de agresividad hacia el resto. Por otra parte, tiene complejo de Edipo por una excesiva vinculación con su madre, con la que vivió hasta su muerte y a la que sustituyó por su hermana. A la vez, sentía hostilidad hacia su padre.

- ¿Cuál es su imagen de la mujer?

- Considera unas santas a las mujeres que se parecen a su madre, que son virginales, que no se interesan por el sexo, abnegadas, sufridoras y con un tinte pesimista. Por otro lado, teme a las mujeres alegres y eróticas.

- ¿Era misógino, tal y como se ha dicho en tantas ocasiones?

- Se puede decir que es misógino porque esas mujeres le dan mucho miedo. Cree que la mayoría de las mujeres son peligrosas porque transmiten enfermedades sexuales y pensaba que había mucha podredumbre en lo sexual. Baroja acaba por no tener nunca una relación sexual.

- ¿Cómo son las mujeres que retrata en sus obras?

- Pinta muchas mujeres, pero son personajes muy fríos, nada que ver con los hombres que retrata. Dibuja varios tipos de mujeres. Por un lado, esa mujer abnegada, como su madre; las coquetas, a las que pone a parir; y finalmente están las intelectuales, poco verosímiles, poco interesadas por lo sexual y mucho por el éxito intelectual. En realidad, Baroja no conoció a la mujer.

- ¿Era un hombre asustado?

- Bueno, un autor escribió un libro titulado Baroja y el miedo, pero tampoco fue tan miedoso. De pequeño, se pegaba con sus amigos y de mayor, fue capaz de criticar como lo hace en su obra. En la guerra, se exilió, como tanta otra gente. No fue un hombre que cambiara de chaqueta y se dedicara a adular al régimen. No es justificado decir que fuera un miedoso excesivo.

- En todo caso, como personaje excesivo que es, Baroja resulta un tema inagotable.

- Claro, publicó miles y miles de páginas. Se ha escrito sobre Baroja y la mujer, Baroja y los aventureros, Baroja y la política, Baroja y los curas, Baroja y la medicina... Es un hombre muy criticado, pero al final resulta que es de los autores más universales y de los que mejor ha aguantado el paso del tiempo. Junto con Unamuno, es nuestro escritor más universal.

- ¿Y qué tal ha envejecido su obra?

- Creo que se sigue leyendo con interés porque una buena parte de su obra es un gran testimonio sincero de la época. Sólo Benito Pérez Galdós tiene una obra comparable como testigo de una época. Además, es un personaje muy divertido.



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