Jueves, 18 de mayo de 2006
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Ni un alma quieta
Miles de seguidores azulgrana inundaron las calles de París antes y después del partido y en la Ciudad Condal también se vivió la fiesta durante toda la noche
Ni un alma quieta
Seguidores del Barça celebran en Las Ramblas de Barcelona el históricio triunfo conseguido anoche por su equipo en París. [EFE]
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PARÍS / BARCELONA. Ni un alma quieta. Ni una garganta vacía. Los casi 21.000 aficionados azulgrana estallaron de júbilo tras el pitido final y entonaron el grito de campeones ante la euforia que sus jugadores vivían en el césped del Stade de France. Todos siguieron desde las gradas el éxtasis de sus ídolos. Todos vieron a Valdés arrancar como un poseso para abrazarse a Rijkaard. A Eto'o celebrar el título echado en una esquina del césped del estadio. Y al resto de integrantes de la plantilla lanzándose como locos sobre Belletti.

El lateral brasileño protagonizó gran parte de los festejos gracias al primer gol que marcaba desde que viste la camiseta azulgrana. Su trascendental gol desató sus emociones más profundas. Su gol le convirtió en la estrella de la noche. Él fue el último en abandonar el césped del Stade de France mientras se fotografiaba con el trofeo. Belletti corrió varias veces hacia los aficionados azulgrana. Se tiró de cabeza al césped y recogió los mayores gritos de reconocimiento de su afición. El resto, a lo suyo. Puyol era el primero en recoger la copa y se lanzaba junto al resto del equipo a dar la vuelta de honor. En este caso media vuelta, para no incordiar en exceso a los aficionados del Arsenal . El equipo no cabía en sí de gozo. Había algún llanto, pero muchas sonrisas. Motta y Maxi López eran el alma de la fiesta. En el Stade de France se respiraba barcelonismo por todos los costados. Los seguidores bailaban sin cesar y preparaban la fiesta nocturna. Había valido la pena esperar toda una jornada y haber vivido un viaje, en algunos casos, relámpago para vivir una jornada histórica.

Calma tensa

Miles de Ronaldinho, Deco, Larsson, Eto'o o Puyol festejaron el título después de haber recorrido durante todo el día las avenidas más céntricas de París. Una jornada llena de tensión, a la espera de que llegase el gran momento.

Desde primera hora de la mañana, los seguidores del Barça inundaron las calles parisinas. Camisetas de todas las épocas -destacaba la chillona color limón de este año-, bufandas, banderas... Los colores azulgrana engalanaban la jornada.

Desde el Arco de Triunfo hasta la Plaza de la Concordia, los azulgrana iban y venían pasando las Horas, mientras realizaban algunas compras en las tiendas de la zona. Había aficionados llegados desde varios puntos de España que reflejaban en sus rostros la satisfacción por acudir a un acontecimiento de tal envergadura.

La afición azulgrana ofrecía un variopinto marco de edades. Había muchas familias y también numerosos grupos de jóvenes que, por primera vez, acudían a una final europea. Todos ellos contemplaron en sus paseos por los Campos Elíseos como numerosos reventas intentaban comprar algunas entradas para volver a venderlas. Los precios oscilaban entre los 2.000 y los 4.000 euros. Las acreditaciones de los periodistas también tenían precio. Un reventa llegó a ofrecer hasta 5.000 euros por un pase de prensa.

'Mes que un club'

A las 18.30, seguidores de ambos equipos empezaron a inundar las gradas del moderno estadio francés con sus cánticos y sus camisetas, mientras en los alrededores algunos no paraban de beber cerveza. La emoción empezó a recorrer las gradas del Stade de France. Sobre todo cuando los titulares de ambos equipos saltaron al césped para realizar el calentamiento. Los gritos de ánimo ya no cesaron hasta el pitido inicial. Justo instantes después de que los aficionados azulgrana realizaran un espléndido mosaico con el lema «Més que un club» (más que un club), que hasta los propios aficionados ingleses no dudaron en fotografiar.

Pero la fiesta no se vivió sólo en París. Los seguidores del Barca se echaron anoche a las calles de Barcelona, haciendo sonar las bocinas de los coches o lanzando petardos, para celebrar el título de Campeón de Europa.

Cuando el colegiado noruego Terje Haugen pitó el final, eran apenas unos 500 los seguidores que estaban concentrados en la fuente de Canaletas, donde se reúnen habitualmente los culés para celebrar los título del Barca, pero en segundos eran un millar y en minutos eran miles los seguidores concentrados en las Ramblas.

Algunos aficionados agitaban latas de cerveza o improvisadas botellas de cava cuando hicieron su aparición las bengalas y los más jóvenes bailaban a su alrededor como «colles de diables» al grito de «¿campeones, campeones!». Pero no sólo se concentraron seguidores en este punto de la ciudad o en el Miniestadi, donde han podido seguir el partido en pantallas gigantes, sino que la celebración del título ha llegado a todas las calles de la Ciudad Condal. Antes de terminar el encuentro, el gol del empate marcado por Eto'o en el minuto 76 provocó un estremecimiento en el corazón de Barcelona y la cantina Jules Vernes, la más cercana a la fuente de Canaletas y en la que se reunían en ese instante más de un centenar de aficionados, estalló en un solo grito: un largo «¿gooooooooool!». COLPISA



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