Martes, 16 de mayo de 2006
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CRÍTICA DE TV
Bebés
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En Estados Unidos se ha puesto en marcha un canal de televisión para bebés: se llama 'Baby First TV' y su público oscila entre los seis meses y los tres años de edad. En Portugal ya existe desde hace meses un canal con las mismas características, «de cero a tres años». Hay productos televisivos específicamente pensados para niños de muy corta edad, como los 'Teletubbies'. Ahora, según ha contado el diario 'La Repubblica', también Italia tendrá una cadena de idéntico corte: veinticuatro horas de televisión, sin publicidad, para bebés de hasta veinticuatro meses. Puede imaginarse el perfil de la programación: nanas, animaciones con muñecos de peluche, abecedarios animados, canciones, juegos más o menos didácticos

La cuestión es la siguiente: todo el mundo está de acuerdo en que la tele no es el mejor sistema para educar a los niños y tampoco falta quien, yendo más lejos, considera la televisión nociva para la formación del crío; pero, por otra parte, también todo el mundo sabe que la tele se ha convertido de hecho en un auxiliar de la vida doméstica, en una presencia permanente en los hogares y, con frecuencia, en un 'calmaniños' al que se recurre todos los días varias veces. Lo ideal sería que todas las familias tomaran conciencia de los inconvenientes de la tele y restringieran su consumo. Pero como eso no parece factible, porque la tele es un hábito de consumo que nadie puede erradicar, ¿no será mejor adaptarse a la situación y tratar de que la tele sea más habitable para los niños?

Como tónica general, lo que cabe aconsejar a las familias es que administren la televisión con extrema prudencia, no tanto porque las programaciones sean malas -que lo suelen ser- como para evitar que el niño se convierta en un adicto. Pero esto, ya digo, es la teoría. La práctica es otra: en numerosos hogares trabajan los dos cónyuges, no hay tiempo para estar con los niños, el viejo expediente de «que bajen a la calle a desahogarse» es inviable en muchas ciudades, también hay cada vez menos abuelos que vivan en la misma casa y se hagan cargo de los enanos.

Todos estos problemas se acentúan cuanto más pequeño es el niño. De manera que la tele es, invariablemente, la solución de urgencia. Y, además, es eficaz. Psicólogos y pedagogos suelen argumentar que las programaciones infantiles como las de los citados canales son una trampa: no es posible ofrecer a los bebés contenidos audiovisuales educativos que estén en condiciones de entender. Y sin embargo, cuando uno compara las parrillas de esas cadenas 'bebetemáticas' con lo que tenemos aquí, en nuestras matinales, aquello parece el cielo. Pronto la 'telebebé' llegará a España, nadie lo dude. Tampoco dude nadie que será de pago.



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